La controversia ha vuelto a encenderse en el mundo del espectáculo tras las recientes y detalladas declaraciones de la cantante Mon Laferte, quien ha denunciado haber sido víctima de abusos durante su etapa profesional en el programa "Rojo, fama contrafama". En el centro de la polémica se encuentra el productor Jaime Román, señalado por la artista, pero la situación ha escalado hasta involucrar al entonces animador del espacio, Rafael Araneda, quien ha sido cuestionado por su presunto conocimiento de los hechos.
Ante este escenario, Marcela Vacarezza, esposa de Araneda, ha decidido romper el silencio para respaldar la integridad de su marido. Durante su participación en el programa "Alfombra Roja" el pasado lunes 19 de octubre, la psicóloga y panelista abordó los señalamientos y expresó su total confianza en la conducta de su cónyuge, asegurando que no tiene dudas sobre su honestidad.
El origen de la reactivación de esta polémica se encuentra en el testimonio entregado por Mon Laferte en el podcast denominado "Y nos fuimos a la capilla". Si bien la cantante ya había relatado episodios similares en entrevistas previas y en su documental producido por Netflix, el relato compartido en el podcast fue particularmente explícito. La artista describió un momento en el que, tras subir a un vehículo, el productor Jaime Román cerró la puerta, pasó por encima de ella y echó el asiento hacia atrás para darle un beso. La cantante relató que, tras este suceso, comenzó a tiritar y manifestó su deseo de irse sola, recibiendo como respuesta la frase: “Pero, mijita, no pasa nada”.
Lo que ha generado el conflicto actual es la afirmación de Mon Laferte sobre la comunicación de estos hechos a sus superiores. La cantante sostuvo que informó lo sucedido tanto al animador Rafael Araneda como al ya fallecido productor Eduardo Domínguez. No obstante, Laferte lamentó que, a pesar de las promesas de ayuda que recibió en aquel entonces, estas nunca se concretaron en acciones reales.
Frente a estas acusaciones, Marcela Vacarezza fue categórica al defender a Araneda. Basándose en la relación personal y familiar que mantiene con él, afirmó que pone "las manos al fuego" por su esposo, destacando que llevan 27 años de matrimonio y que tienen dos hijas mujeres, factores que, según ella, avalan la calidad humana y la integridad del conductor.
Vacarezza sostuvo que es improbable que Rafael Araneda haya permanecido indiferente ante una situación de este tipo. La panelista aseguró que, de haber tenido conocimiento real y formal de los abusos denunciados por la cantante mientras el programa estaba al aire, su marido habría intervenido para detener los hechos.
Uno de los puntos más críticos de la controversia es la existencia de una reunión en la que Mon Laferte asegura haber expuesto la situación ante Araneda y Domínguez. Al respecto, Vacarezza entregó una versión contradictoria. Señaló que su esposo no tiene recuerdo alguno de haber participado en dicha conversación. Además, indicó que Araneda consultó con otras personas que supuestamente estuvieron presentes en aquel encuentro, y estas le habrían confirmado que él no asistió a dicha reunión.
Según relató la psicóloga, el propio Rafael Araneda se contactó con la cantante para aclararle su postura, diciéndole directamente: “disculpa, yo no recuerdo esa reunión”. A pesar de esta discrepancia en los relatos, Vacarezza evitó invalidar el testimonio de la artista, reconociendo que Mon Laferte tiene derecho a contar su historia y que esto forma parte de sus propios procesos personales y de lo que ella vivió en su momento.
Para cerrar su intervención, Vacarezza enfatizó la posición de Rafael Araneda como conductor del programa, argumentando que su rol no siempre le permitía estar al tanto de todas las dinámicas internas o conductas privadas de la producción. Advirtió que los abusadores suelen ocultar sus comportamientos incluso frente a personas muy cercanas, concluyendo que el "Tío Conductor" desconocía lo que ocurría en las sombras y que cree en esa versión al 100%.






