El Sevilla FC ha tomado una decisión formal y determinante ante lo que considera una serie de errores arbitrales cometidos durante el encuentro disputado contra el Real Madrid. El club se ha centrado específicamente en una acción que ha generado una profunda indignación en la entidad blanca: la tarjeta amarilla mostrada al jugador portugués Félix. Según la información disponible, dicha amonestación fue el resultado de una confusión de identidad por parte del cuerpo arbitral, lo que ha llevado al conjunto sevillista a presentar un recurso oficial para intentar anular la sanción.
El centro de la controversia recae sobre el colegiado Busquets Ferrer, quien fue el encargado de señalar la tarjeta al luso. Para el Sevilla, este incidente no representa un hecho aislado, sino que se suma a lo que describen como el "enésimo error" del árbitro balear durante el desarrollo del partido. La entidad deportiva sostiene que la identidad del jugador amonestado fue confundida, lo que invalidaría la justificación técnica de la tarjeta amarilla, ya que el castigo se aplicó a un futbolista que no habría cometido la infracción que motivó la decisión del colegiado.
A este error humano se suma la crítica severa hacia la implementación y el funcionamiento de la tecnología en el encuentro. El Sevilla ha puesto el foco en un VAR calificado como "desconectado". La función principal del Video Assistant Referee es, precisamente, corregir errores claros y manifiestos, especialmente en situaciones donde la identidad del jugador sancionado pueda ser verificada mediante la repetición de las imágenes. En este caso, el hecho de que la tarjeta a Félix se mantuviera a pesar de la confusión de identidad sugiere, para el club, una negligencia o una falta de coordinación crítica entre el árbitro principal y el equipo de video.
La situación ha escalado más allá de la simple gestión administrativa del recurso sobre la tarjeta. La gravedad de los errores percibidos por la directiva se ha traducido en una acción institucional inmediata. Del Nido Carrasco, representante del Sevilla, tiene programada una visita a Las Rozas este martes. El objetivo de este desplazamiento es mantener una reunión presencial con el Comité Técnico de Árbitros (CTA) para tratar los pormenores de lo sucedido en el Real Madrid - Sevilla.
Esta reunión en la sede del CTA se presenta como el escenario donde el club buscará respuestas claras sobre el desempeño de Busquets Ferrer y la inacción del VAR. El Sevilla pretende exponer detalladamente cómo la confusión de identidad y la falta de intervención tecnológica perjudicaron al equipo, exigiendo que se analice la cadena de mando y de decisión que permitió que un error de esta naturaleza pasara inadvertido en el campo y en la sala de video.
El recurso presentado por el club busca no solo limpiar el expediente del jugador Félix, evitando que una amonestación injusta pueda derivar en una futura sanción por acumulación de tarjetas, sino también dejar un precedente sobre la responsabilidad de los colegiados en el uso de las herramientas tecnológicas. La descripción del VAR como un sistema "desconectado" subraya la frustración del Sevilla ante un dispositivo que, en teoría, debería haber evitado que el error de Busquets Ferrer llegara a concretarse.
En resumen, el Sevilla FC se encuentra ahora en una doble vía de acción: la administrativa, a través del recurso contra la amarilla de Félix, y la diplomática-institucional, mediante la reunión de Del Nido Carrasco con el CTA en Las Rozas. El club espera que el organismo arbitral reconozca la confusión de identidad y el fallo sistémico del VAR que permitió que el error del árbitro balear se mantuviera firme durante el encuentro.
