El fútbol argentino vivió una jornada de alta intensidad con el desarrollo del clásico de Avellaneda, un encuentro que mantuvo la expectativa hasta el último minuto. En medio de la disputa, Maxi Meza se convirtió en el protagonista del ataque del "Rojo", siendo el encargado de anotar el único tanto de su equipo. A pesar del esfuerzo y la capacidad ofensiva demostrada por el plantel, el marcador final quedó sellado en un empate 1 a 1, un resultado que dejó sensaciones encontradas en el cuerpo técnico y en los jugadores.
Al finalizar el encuentro, el ambiente en la zona mixta era de análisis y reflexión. Maxi Meza, aún con la adrenalina del partido en el cuerpo, se acercó a brindar declaraciones a la prensa para analizar lo sucedido en el campo de juego. Durante su intervención, el futbolista no ocultó su estado anímico, manifestando abiertamente que se encontraba "con bronca". Esta frustración radicaba en la percepción colectiva del equipo, ya que Meza subrayó que existía una sensación generalizada de que el conjunto podría haber obtenido la victoria en lugar de conformarse con la igualdad.
Sin embargo, el tono serio de la entrevista dio un giro inesperado y curioso. Mientras analizaba el desarrollo del partido y reiteraba su decepción por el resultado, Meza sintió la necesidad de hidratarse. De manera natural y espontánea, el jugador le pidió permiso al periodista que lo entrevistaba para tomar un sorbo de una refrescante bebida paraguaya que tenía a mano. Esta interrupción rompió la tensión del análisis deportivo y generó un momento de complicidad entre el entrevistador y el entrevistado.
El periodista de Sports Center, lejos de mostrarse molesto por la pausa en el relato, alentó al futbolista con entusiasmo. "Metele, metele, metele", le respondió el profesional de la comunicación, animando a Meza a disfrutar de su trago. No obstante, el entrevistador no dejó pasar la oportunidad de añadir un comentario jocoso sobre la preparación de la bebida, mencionando que, a su criterio, al brebaje le había faltado "un poco de mayonesa", añadiendo un toque de humor a la charla post-partido.
Una vez recuperado y reconfortado por el trago, el futbolista continuó con su declaración de manera tranquila. A pesar del momento distendido, Meza retomó el hilo conductor de su discurso, volviendo a hacer hincapié en la decepción que sentía por el empate en un partido donde sentía que el equipo tenía las herramientas para ganar.
Este episodio despertó la curiosidad de muchos seguidores y analistas, ya que llamó la atención que Meza tuviera una preferencia tan marcada por una bebida tradicional paraguaya, considerando que el futbolista no posee ascendencia guaraní. Para quienes desconocen sus raíces, la explicación se encuentra en su lugar de origen. El actual mediocampista de Independiente nació y se crió en Caá Catí, una localidad situada en la provincia de Corrientes, Argentina.
El entorno familiar de Meza es estrictamente argentino; sus padres son Eduardo Meza y Carina Benítez, ambos de profesión profesores. A pesar de su nacionalidad, la ubicación geográfica de su infancia es la clave para entender su hábito. Caá Catí se encuentra en una zona descrita como "curepilandia", una región donde las costumbres paraguayas están profundamente arraigadas en la vida cotidiana de sus habitantes.
Es precisamente esta herencia cultural de la zona correntina la que explica la afición de Meza por el tereré. La influencia de las tradiciones fronterizas hace que el consumo de esta bebida sea algo natural para quienes crecieron en esa región, independientemente de su ascendencia directa. Así, el gesto de Meza durante la entrevista no fue una casualidad, sino el reflejo de una identidad regional donde las costumbres paraguayas forman parte del día a día.






