¿Es el pan de masa madre una mejor opción para controlar el azúcar en sangre? Según especialistas consultadas por el medio Martha Stewart, este tipo de pan puede producir un aumento de la glucosa más gradual en comparación con las variedades elaboradas con harina refinada.
El secreto reside en su proceso de fermentación, el cual genera ácido láctico y acético. Estos compuestos pueden ralentizar la absorción del almidón en el aparato digestivo, evitando que la glucosa llegue al torrente sanguíneo de manera abrupta. No obstante, el efecto varía según la receta. Las expertas señalan que el resultado es más marcado en preparaciones con harina integral, ya que la fibra retrasa aún más la digestión de los carbohidratos.
Es importante precisar que la Organización Mundial de la Salud recomienda priorizar los carbohidratos provenientes de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras, advirtiendo que el índice glucémico es solo un indicador de la respuesta inmediata y no define la calidad nutricional total.
Además, la respuesta del organismo no depende solo del pan, sino de factores personales como la edad, la composición corporal, la sensibilidad a la insulina y la actividad física. Para moderar la respuesta glucémica, se sugiere combinar el pan con fuentes de proteína, fibra y grasas insaturadas, como aguacate, huevos o aceite de oliva. Incluso, realizar una caminata de 10 a 15 minutos después de comer puede ayudar a que los músculos utilicen la glucosa con mayor eficiencia.
Este cambio podría ser especialmente beneficioso para personas con prediabetes, diabetes o resistencia a la insulina, siempre que se ajuste a un plan alimentario profesional. En conclusión, la masa madre es una alternativa viable, pero su impacto real depende de la harina utilizada, la porción y los alimentos que la acompañen.
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