La conductora de televisión Magaly Medina ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los episodios más polémicos de su trayectoria legal: la sentencia que la llevó a prisión el 16 de octubre de 2008. En una reciente entrevista concedida a Infobae Perú, la presentadora cuestionó duramente el proceso judicial vinculado al futbolista Paolo Guerrero, asegurando que en aquel entonces se vulneraron sus derechos fundamentales y que espera que una experiencia similar no se repita en el marco de sus actuales disputas legales.
El malestar de Medina surge en un momento crítico, mientras enfrenta un pedido de Jefferson Farfán para que se revoque la pena de servicio comunitario que la conductora cumple actualmente en otro proceso judicial. Para Medina, el caso de 2008 no fue un proceso justo, sosteniendo que su derecho a la defensa fue vulnerado y que se descartaron testimonios que ella consideraba cruciales para desvirtuar las acusaciones de difamación en su contra.
Según detalló la presentadora, las objeciones planteadas por su equipo legal en aquel tiempo no se limitaron únicamente a la desproporcionalidad de la pena impuesta. La defensa cuestionó formalmente las condiciones generales en las que se desarrolló el juicio y, específicamente, la decisión de la magistrada a cargo de no admitir a diversos testigos propuestos por la parte demandada. Medina enfatizó que "no solo se cuestionó la desproporcionalidad de la pena, sino que también mi defensa cuestionó la vulneración de mi derecho a la defensa".
Entre los testimonios que fueron rechazados por la jueza, Medina mencionó específicamente a Jaime Bayly y al periodista Efraín Trelles. La conductora afirmó que ambos habían emitido declaraciones públicas sobre el caso que podrían haber aportado claridad al proceso, pero que el juzgado decidió no incorporarlas. Asimismo, señaló que no se tomó en cuenta a los testigos presenciales que habrían visto a Paolo Guerrero en el Óvalo Gutiérrez en los horarios en que el programa de televisión captó las imágenes del futbolista.
En este sentido, la conductora explicó que su defensa intentó sumar las declaraciones de personas que trabajaban habitualmente en los alrededores del Óvalo Gutiérrez, quienes servían como fuentes de información para sus investigadores. Medina se refirió específicamente a vendedores ambulantes, comerciantes de chocolates y gaseosas, así como a personas dedicadas al lavado de vehículos en la zona. "Eran los informantes, además de mis investigadores", afirmó, lamentando que el testimonio de estas personas fuera rechazado por la magistrada, lo que, a su juicio, impidió presentar una versión completa de los hechos.
Más allá de los testigos, Magaly Medina puso el foco en la naturaleza del delito de difamación. Cuestionó que se haya dictado una sentencia condenatoria sin que se haya probado una intención deliberada de perjudicar al afectado. La conductora defendió la labor periodística, argumentando que el objetivo de los comunicadores es informar sobre hechos de interés público y no difamar. "Cuando tú sentencias por difamación, también hay una gran discusión. ¿Hubo intención de difamar o no? Nosotros los periodistas informamos, nosotros no difamamos", expresó.
Respecto al seguimiento realizado a Paolo Guerrero, Medina recordó que sus cámaras registraron al jugador fuera de la concentración a las 23:00 horas. Esto contradecía la versión posterior del entrenador, quien había indicado que el permiso concedido al futbolista era solo hasta las 20:00 horas. Aunque la presentadora admitió que ella no realizó personalmente el seguimiento, subrayó que, en su calidad de directora periodística, el material pasó por diversas etapas de verificación antes de ser difundido, basándose en el "principio de confianza" hacia su equipo de investigación.
Actualmente, Medina se encuentra a la espera de una resolución de un juzgado constitucional tras presentar un recurso debido a las presuntas fallas en el proceso ganado por Farfán. La conductora manifestó que lleva entre ocho y nueve meses esperando una respuesta y que, de ser necesario, recurrirá al Tribunal Constitucional por considerar que sus derechos han sido vulnerados.
Finalmente, el escenario legal se mantiene activo, ya que el Poder Judicial ha programado para el próximo 12 de noviembre, a las 10:00 horas, una audiencia para evaluar el pedido de Jefferson Farfán. La jueza Sandra Elizabeth Mori Saavedra analizará si se revoca la conversión de la pena de prisión de Medina en jornadas de servicio comunitario. Como parte de este proceso, la magistrada ha solicitado información al Instituto Nacional Penitenciario (INPE) para verificar las jornadas efectivamente cumplidas por la conductora y su productor.






