A solo un día de finalizar el plazo para cerrar las coaliciones electorales, Pedro Sánchez ha confirmado que para el PSOE sigue sobre la mesa la opción de concurrir a las elecciones al Senado mediante una lista unitaria de la izquierda. En declaraciones ofrecidas a los medios desde Bruselas, el presidente del Gobierno subrayó que el objetivo socialista es ganar las generales en ambas Cámaras parlamentarias.
Desde la sede del PSOE han secundado estas palabras, admitiendo que han analizado diversos escenarios para arrebatar el control del Senado al Partido Popular, formación que cuenta actualmente con mayoría absoluta. Asimismo, desde Ferraz denunciaron el uso "espurio" que, a su juicio, el partido de Alberto Núñez Feijoo ha dado a esta Cámara durante la legislatura. Por otro lado, respecto a un posible acuerdo entre el Frente Amplio y Podemos, Sánchez expresó su "absoluto respeto" y la "autonomía" de dichas fuerzas en lo que puedan acordar.
En otro punto clave, el presidente justificó la designación de Margarita Robles como número dos por Madrid para el 29 de noviembre. Sánchez elogió su desempeño como ministra de Defensa y su lealtad durante más de una década, destacando que ha estado presente en los momentos más difíciles, tanto en el ámbito político como en el personal. No obstante, diversos analistas señalan que esta elección podría estar vinculada a la crisis de Ceuta, uno de los ejes centrales de la campaña.
Finalmente, el anuncio de las listas ha provocado malestar en algunas organizaciones provinciales del PSOE. Desde varias provincias se ha insinuado que la dirección nacional está favoreciendo a su núcleo cercano en los primeros puestos de las candidaturas, desplazando a perfiles respaldados por las territoriales. Se ha reportado que al menos 23 de los 45 miembros de la dirección nacional forman parte de las listas regionales para el Congreso y el Senado.
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