El fenómeno climático conocido como El Niño está provocando alteraciones severas en los patrones meteorológicos a nivel global, manifestándose con especial crudeza en la región del Cono Sur. Las persistentes lluvias en las cuencas de los ríos Uruguay y Paraná han elevado los caudales a niveles críticos, encendiendo las alarmas tanto de las autoridades gubernamentales como de los productores agropecuarios, quienes ya han comenzado el movimiento de hacienda desde islas y zonas inundables hacia terrenos más elevados ante la expectativa de que las condiciones empeoren.
En Paraguay, Ciudad del Este, la segunda urbe más poblada del país, enfrenta una situación delicada. Debido a las precipitaciones, el río Paraná ha registrado una crecida que obligó a la evacuación de 1.200 familias. El alcalde de la localidad, Pedro Acuña, informó a la agencia AFP que el registro hidrométrico marcó 122 metros este jueves. La preocupación central de las autoridades es que el nivel alcance los 125 metros, registro obtenido en 2014. Acuña señaló que se ha desplegado un operativo de evacuación y distribución de ayuda, aunque mencionó que varias decenas de viviendas quedaron sumergidas y algunos propietarios se negaron a abandonar sus hogares.
En territorio argentino, el impacto es igualmente significativo. En la provincia de Misiones, 28 personas, entre ellas 14 menores, permanecen evacuadas. La crecida del río Paraná ha dejado totalmente aisladas a las ciudades de Montecarlo, Caraguatay y Puerto Piray. Por otro lado, en Corrientes, la localidad de Paso de los Libres ha visto cómo su costanera, el parque y el Club Náutico Libreño, así como el destacamento de la Prefectura Naval Argentina, quedaron bajo el agua marrón debido al crecimiento del río Uruguay.
Desde Santa Fe, Nicolás Mijich, secretario de Recursos Hídricos, explicó que se produjeron eventos de altas precipitaciones en el Paraná, superando los 300 milímetros en algunos casos. Esto generará una onda de crecida a lo largo de todo el río que afecta a la provincia, advirtiendo que los niveles podrían alcanzar la cota de alerta hacia finales de mes, contrastando con la fuerte bajante registrada en meses anteriores.
Ante este escenario, el Gobierno nacional de Argentina ha tomado medidas de coordinación. Alejandra Monteoliva, titular de la cartera de Seguridad, encabezó una mesa de monitoreo en la Agencia Federal de Emergencias (AFE) junto a funcionarios como Martín Alejandro Ferlauto y Santiago Hardie, con el fin de analizar los posibles impactos de El Niño en la región norte y mejorar la capacidad de respuesta. Mientras tanto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) finalizó la alerta para la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, aunque mantiene la probabilidad de chaparrones y lluvias aisladas para el viernes, mientras que el norte de Neuquén y el sur de Mendoza continúan afectados por tormentas.
Desde una perspectiva científica, el fenómeno de El Niño se define como el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, lo que altera vientos, temperaturas y lluvias globalmente. El término se originó entre pescadores de Perú y Ecuador, quienes identificaron esta corriente cálida cerca de Navidad. Una de las primeras referencias documentadas data de 1892, cuando el capitán peruano Camilo Carrillo describió la "Corriente del Niño" ante la Sociedad Geográfica de Lima. Este fenómeno, junto a su contraparte fría La Niña y la fase neutral, compone el sistema conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
A nivel mundial, las consecuencias son diversas. En Estados Unidos, la NOAA prevé un invierno más húmedo y cálido, lo que podría mitigar la sequía del oeste pero reducir la nieve en el norte. En Brasil, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) prevé una producción récord de 354,5 millones de toneladas de granos para 2026, aunque advierte que El Niño amenaza con alterar las lluvias y elevar los riesgos agrícolas. Por su parte, Zimbabue ha anunciado la creación de una reserva de 500 millones de dólares en efectivo y grano para limitar el impacto de una posible sequía devastadora.
El impacto ambiental también es alarmante. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en un estudio publicado en la revista Nature, advirtió que el 44% de las especies de corales formadores de arrecifes están en peligro de extinción debido al aumento de temperaturas por el cambio climático, riesgo que se intensifica con la presencia de El Niño.
Finalmente, otros eventos climáticos extremos coinciden en el tiempo. En México, el huracán Trudy se intensificó a categoría 1, desplazándose hacia las costas de Colima y Jalisco, con pronósticos de alcanzar la categoría 3. Simultáneamente, en Turquía, Estambul sufrió sus peores lluvias desde 1942, con 261 litros por metro cuadrado, resultando en dos fallecidos y el rescate de más de 2.700 personas.





