El Grupo Planeta se encuentra en la fase final de los preparativos para el anuncio del fallo del Premio Planeta de Novela 2026. Esta edición se define como histórica, no solo por alcanzar su 75 aniversario, sino también por registrar una participación récord con un total de 1.424 obras presentadas. En el marco de la presentación de las novelas finalistas, la compañía ha aprovechado la ocasión para definir con claridad su postura ante el avance de la tecnología y su impacto en la creación literaria.
Jesús Badenes del Río, director general de la División Editorial del Grupo Planeta, ha sido tajante al respecto, asegurando que la inteligencia artificial debe considerarse únicamente como una herramienta, subrayando que la capacidad de creación intelectual pertenece exclusivamente a los seres humanos. Según Badenes, las herramientas asociadas a la IA no tienen la capacidad de sustituir la creación intelectual, sino que actúan como complementos técnicos en el proceso.
En este contexto, la industria del libro se enfrenta a un escenario complejo donde el editor adquiere un rol fundamental. Badenes ha destacado que la función del editor es ahora más crítica que nunca, actuando como un filtro de calidad indispensable frente al alud de contenidos generados de forma automática que inundan el mercado.
Para combatir el riesgo de que obras generadas por IA opten al galardón o lleguen a las librerías, la editorial ha implementado un sistema de revisiones estrictas. José Crehueras, presidente del Grupo Planeta, explicó que se utilizan diversos sistemas de revisión de contenido. No obstante, reconoció que estas herramientas tecnológicas no son 100% fiables, aunque permiten acercarse significativamente a determinar si una obra ha contado con la intervención de la inteligencia artificial. Para reforzar estas medidas técnicas, Planeta exige que los autores firmen contratos donde confirmen explícitamente que no han utilizado la IA para la escritura de su obra.
La necesidad de este control se evidencia al analizar el fenómeno de la autoedición online. Badenes proporcionó datos alarmantes sobre el mercado estadounidense para ilustrar el impacto de la automatización. Hace cuatro años, en Estados Unidos se emitían unos 300.000 ISBNs de libros nuevos anualmente; en comparación, en España esa cifra oscila entre los 70.000 y 80.000. Sin embargo, la situación en Estados Unidos ha cambiado drásticamente: actualmente se expiden 300.000 ISBNs mensualmente, alcanzando los 4 millones al año. Según el directivo, este incremento masivo se debe básicamente a la IA. Esta situación ha obligado incluso a gigantes como Amazon a establecer reglas estrictas, limitando a los usuarios de Kindle a subir un máximo de 10 libros al día bajo su nombre.
Como contraejemplo de este volumen automatizado, el Grupo Planeta señaló que el año pasado publicó 4.500 novedades a través de todos sus sellos, logrando vender 30 millones de ejemplares, cifras que demuestran la viabilidad y el éxito de la producción literaria humana.
El premio, que celebra sus 75 años, busca ahora una novela ganadora entre las nueve finalistas presentadas. El anuncio llega en un momento en que todavía persiste la polémica generada por el ganador del año pasado, Juan del Val. Ante las críticas sobre una supuesta bajada en la calidad de los premiados en ediciones recientes, José Crehueras defendió la trayectoria del galardón. El presidente afirmó que el objetivo primordial es brindar la máxima difusión al libro y que no le corresponde a él juzgar el prestigio, ya que es el lector quien avala la calidad a través del número de personas que se acercan al premio, cifra que sigue creciendo.
Crehueras recordó que el premio nació en 1952 con la misión de fomentar la lectura en una España donde se leía poco y para permitir que los autores pudieran vivir de su oficio, algo que en aquel entonces no era habitual. A lo largo de estas 75 ediciones, se han vendido más de 47 millones de libros de los premios Planeta, superando los 46 millones reportados el año anterior.
Aunque el panorama ha cambiado desde 1952 y España sigue incrementando su número de lectores, la editorial sostiene que el premio permanece fiel a su filosofía fundacional. El nombre de la novela ganadora de la septuagésima quinta edición se conocerá mañana. El premio no solo otorga el reconocimiento literario, sino también un millón de euros que puede transformar la vida de un escritor, sumando cientos de miles de ejemplares a las ventas anuales de la editorial.






