El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andri Sibiga, ha confirmado oficialmente que su país continúa recibiendo informes de inteligencia provenientes de los servicios de Estados Unidos. Esta declaración surge como respuesta a diversas informaciones difundidas por la prensa británica, las cuales sugerían que Washington podría suspender este flujo de información crítica si el gobierno de Kiev no aceptaba una propuesta estadounidense para detener los ataques contra las instalaciones energéticas rusas.
La confirmación de Sibiga se produjo este martes durante su intervención en un foro sobre seguridad celebrado en Varsovia, la capital de Polonia. En dicho encuentro, el diplomático ucraniano abordó directamente las dudas sobre la continuidad de la cooperación estratégica con los Estados Unidos. "Probablemente se pregunten si recibimos información de Inteligencia de la parte estadounidense. Sí, continuamos con esta cooperación", señaló Sibiga, según ha sido recogido por la agencia Ukrinform.
La controversia se originó a raíz de un reporte publicado por el diario británico 'The Financial Times'. Según el medio, Estados Unidos había lanzado una advertencia seria a Ucrania, condicionando el suministro de información de sus servicios de inteligencia y la operatividad de Starlink —sistema fundamental para las comunicaciones militares ucranianas— a que Kiev pusiera fin a las ofensivas contra refinerías y otras infraestructuras energéticas en territorio ruso.
Lejos de mostrarse alarmado por estas presiones, el ministro Sibiga interpretó la actitud de la Casa Blanca como un gesto de "verdadero reconocimiento" hacia la capacidad de Ucrania. En sus declaraciones, el ministro destacó la evolución de la posición de su país en el escenario internacional y en su relación con Washington. Sibiga afirmó que, en un periodo inferior a dos años, Ucrania ha transitado desde una situación de total vulnerabilidad, en la que "no teníamos cartas en la mano", hasta una posición actual en la que el aliado estadounidense les solicita explícitamente que "no las juguemos".
Este análisis del ministro ucraniano traza un paralelismo con la tensa dinámica existente entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski. Sibiga recordó el encuentro ocurrido en febrero de 2025 en el Despacho Oval, descrito como el momento más crítico de la relación entre ambos líderes, durante el cual Trump acusó a Zelenski de ser desagradecido. Para el ministro de Exteriores, que ahora Washington intente imponer condiciones sobre la estrategia de ataques energéticos es una prueba del logro alcanzado por Ucrania y una lección importante en el manejo de sus relaciones internacionales.
Por otro lado, el gobierno ruso ha mantenido una postura de desconocimiento sobre estas presiones. Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, fue consultado este martes sobre si la suspensión de la inteligencia estadounidense había sido presentada como una condición dentro de la propuesta de Donald Trump. Peskov aseguró que Moscú no dispone de ninguna información al respecto, declarando tajantemente: "No sabemos nada al respecto".
El contexto de esta disputa se enmarca en el anuncio realizado por Donald Trump el pasado domingo, donde propuso un acuerdo de alto el fuego centrado específicamente en proteger las refinerías y otras plataformas energéticas de ambos bandos. A pesar de esta iniciativa, la situación en el terreno sigue siendo tensa. En las últimas horas, Ucrania ha denunciado formalmente que Rusia no está cumpliendo con los términos de dicho plan.
Finalmente, la percepción desde Estados Unidos parece diferir de la ucraniana respecto a la viabilidad del acuerdo. Según los informes, Washington percibe que el presidente ruso, Vladimir Putin, muestra una mayor predisposición para alcanzar un acuerdo de tregua energética que el propio presidente Zelenski, lo que añade una capa extra de complejidad a la actual relación diplomática entre Kiev y Washington.





