Una victoria contundente, pero un clima interno complejo. Tras la goleada 0-3 de Cerro Porteño ante Luqueño, el técnico Gustavo Costas atendió a los medios para poner claridad sobre una semana cargada de tensiones en el campamento azulgrana.
El estratega argentino abordó el tema más sensible: la separación del plantel de cinco jugadores: Cecilio Domínguez, Juan Iturbe, Abel Luciatti, Cristian Paredes y Robert Piris da Motta. Costas fue enfático al aclarar que esta medida fue una determinación de la directiva, subrayando que "cuando es institucional se complica mucho".
En cuanto a la planificación, el entrenador indicó que la idea original era continuar con el grupo completo hasta el mes de diciembre. Sin embargo, reconoció que los resultados negativos obtenidos recientemente aceleraron este proceso de poda. Respecto al sentimiento que dejó esta decisión, el DT zanjó que ver a los futbolistas fuera del plantel "dolió, como a todos", incluyendo su propia persona.
Para mitigar la crisis, el entrenador resaltó la labor del presidente Blas Reguera. A entender de Costas, la predisposición del presidente para entablar conversaciones individuales con cada uno de los integrantes del equipo fue fundamental para lograr "tranquilizar" el ambiente en el vestuario.
Como dato relevante, se registró un gesto de compañerismo por parte de Juan Iturbe, quien, a pesar de encontrarse separado, se acercó a las puertas del vestuario para llevar su apoyo al plantel.
Con estos ajustes institucionales y deportivos, Cerro Porteño cierra una semana agitada buscando recuperar la estabilidad necesaria para el resto de la temporada.
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