¿Qué hacer si enfrentás una deportación a Nicaragua desde Estados Unidos? Para quienes sufren persecución política, existen recursos legales fundamentales que pueden evitar el retorno forzado.
La situación es crítica: entre 2018 y 2024, más de 80 mil nicaragüenses solicitaron asilo, pero la gran mayoría permanece sin respuesta, mientras las deportaciones bajo la administración Trump han aumentado, superando los 15 mil casos hacia Nicaragua.
Es vital saber que la Ley de Inmigración y Nacionalidad de EE. UU. prohíbe devolver a una persona a un país donde su vida o libertad estén en peligro. Asimismo, la Convención contra la Tortura prohíbe la deportación incluso si la persona tiene antecedentes penales que le impidan solicitar el asilo político.
Existen tres vías principales de protección. Primero, el asilo político mediante el Formulario I-589, que debe presentarse ante el USCIS en los primeros 12 meses tras el arribo. Segundo, para quienes están bajo custodia del ICE, la "Suspensión de Expulsión", solicitada ante la Corte de Inmigración; en este caso, se debe demostrar que existe más del 50% de probabilidad de sufrir persecución. Este recurso evita la deportación, aunque no otorga residencia ni permiso de viaje.
Tercero, el Formulario I-246 permite solicitar un aplazamiento temporal de la deportación por motivos de salud o para presentar otros recursos legales ante el ICE.
Si el retorno es peligroso, el gobierno estadounidense puede enviar al migrante a un tercer país. Actualmente, hay registros de nicaragüenses deportados a El Salvador, Panamá y la República Centroafricana.
La recomendación de expertos es buscar asesoría legal inmediata para analizar las pruebas y ejecutar la estrategia correcta según la etapa del caso.
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