Donald Trump ha sufrido su segunda derrota consecutiva en la búsqueda del Premio Nobel de la Paz. Durante un mitin en Syracuse, Nueva York, el presidente calificó la decisión como “una mancha imborrable para Noruega” y arremetió contra la ganadora de este año, la activista sudafricana Navi Pillay.
A través de Truth Social, Trump afirmó falsamente haber puesto fin a ocho guerras y haber salvado más vidas que nadie en la historia. Sin embargo, sus acciones recientes contradicen estas aspiraciones. El mandatario admitió que la invasión a Venezuela fue para asegurar recursos petroleros, resumiendo la operación con la frase: “Al vencedor le pertenecen las riquezas”.
A este historial se suma el lanzamiento de una guerra contra Irán, que ya se extiende por más de siete meses, y su fracaso en terminar el conflicto entre Rusia y Ucrania, una promesa que aseguró cumplir en su primer día de presidencia. Incluso se reporta que coaccionó a la ganadora del año pasado para que le entregara su medalla.
La búsqueda de Trump por el Nobel es vista como una búsqueda de gloria personal basada en atajos y maniobras improvisadas. En una entrevista con New York Magazine, el propio presidente admitió que busca su glorificación personal porque cree que nadie le erigirá monumentos una vez que deje el cargo.
Mientras Trump insiste en que es un descrédito para el Comité Noruego no otorgarle el premio, sus propias acciones y el irrespeto al derecho internacional parecen haber sellado su destino en esta competencia.
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