Panamá enfrenta las consecuencias de un potente terremoto que sacudió el sureste del país este viernes. El Instituto de Geociencias (IGC) y el Servicio Geológico de Estados Unidos reportaron magnitudes entre 7.5 y 7.7, con el epicentro localizado en la localidad de Tonosí y una profundidad de diez kilómetros.
Néstor Luque, director del IGC, explicó que el sismo fue producto de una liberación súbita de energía en el Sistema de Falla Azuero-Soná. Tras el evento principal, se han registrado al menos 107 réplicas que han sido percibidas en todo el territorio nacional, sumándose nuevas sacudidas incluso durante los reportes oficiales.
El balance de daños es considerable. El Gobierno panameño informó que casi todas las plantas potabilizadoras del país resultaron afectadas, además de hoteles, comercios, edificios públicos y carreteras. En la provincia central de Coclé, el impacto fue severo: una de las torres de la catedral de San Juan Bautista colapsó y el edificio de la Gobernación sufrió el derrumbe de uno de sus costados, dejando las oficinas al descubierto.
En materia de víctimas, Arturo González, director de Sinaproc en Veraguas, confirmó dos personas heridas y el rescate con vida de un ciudadano que quedó atrapado bajo los escombros de una iglesia. Actualmente, el acceso terrestre hacia Tonosí permanece completamente cerrado, por lo que el ingreso a la zona se realiza únicamente vía aérea.
En Ciudad de Panamá, el movimiento telúrico se sintió con fuerza, provocando que miles de personas evacuaran los rascacielos y llenaran las calles ante el riesgo de derrumbes. A pesar de la magnitud del desastre y los daños materiales, las autoridades no han reportado víctimas mortales hasta el momento.
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