¿Fue un encuentro casual o una coordinación planificada? La relación profesional entre Benigno López y Fernando Rivarola se remonta al año 2019. En aquel entonces, López, desempeñándose como ministro de Hacienda, creó la Unidad de Asesoría Principal y solicitó el traslado de Rivarola desde el Banco Central para designarlo, semanas después, como su asesor principal y coordinador.
Tras este periodo, Rivarola regresó al Banco Central, donde se desempeñó en áreas de regulación y supervisión financiera, llegando hasta la Gerencia de Supervisión de la Superintendencia de Bancos en el año 2024. En este cargo, tenía la responsabilidad de formular observaciones y emitir advertencias sobre las entidades controladas por el BCP. Sin embargo, dejó dicha gerencia el 6 de julio de 2026 para integrarse al Directorio de la Agencia Financiera de Desarrollo.
El punto de controversia surge el 10 de julio, fecha en que sale el memorando conocido como el “informe Rivarola”. El dato clave es que el documento aparece fechado cuando Rivarola ya no ejercía la Gerencia de Supervisión ni tenía la responsabilidad directa del control de las entidades bancarias.
Mientras tanto, el 8 de julio, Benigno López compareció como testigo ante la Unidad Especializada en Delitos Económicos y Anticorrupción por supuestas irregularidades en un fideicomiso, en su calidad de expresidente del Instituto de Previsión Social.
La duda final surge tras una fotografía de septiembre que muestra a López y Rivarola reunidos en un café del complejo Textilia. Se cuestiona si en esa “juntada” se coordinó lo que luego sería el informe, sugiriendo un uso irregular de información sometida a reserva. Ahora, resta investigar quién tuvo acceso a los datos, qué deber de confidencialidad existía y cómo fueron difundidos.
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