El ministro de Defensa, Fernando Barros, ha hecho un llamado público a la prudencia tras la difusión de informaciones que advierten sobre un posible “evento crítico inminente” que podría afectar a una embarcación comercial chilena. El buque en cuestión se encuentra actualmente a la espera de zarpar desde la región de Magallanes con destino a las Islas Malvinas.
La inquietud surgió a raíz de una revelación realizada por radio Bío Bío, medio que citó a fuentes anónimas de inteligencia. Según estos reportes, existen sospechas fundamentadas en diversas informaciones que sugieren que la nave podría sufrir un incidente durante su trayecto hacia el archipiélago. El barco involucrado es el Danstar, una nave de 72 metros de eslora que navega bajo bandera chilena y pertenece a la empresa Easter Island Logistics.
En cuanto a la misión de la embarcación, se ha informado que el Danstar viajará cargado con provisiones y alimentos. Este movimiento comercial se enmarca en una estrategia más amplia de la ciudad de Punta Arenas, la cual busca reactivar los vínculos comerciales con las islas y posicionarse estratégicamente como el principal “supermercado” para la zona.
Sin embargo, el escenario planteado por las fuentes de inteligencia es preocupante. En el peor de los casos, se considera que la nave comercial podría ser interceptada o incluso capturada por fuerzas argentinas en el momento en que ingrese a las 12 millas del mar territorial argentino, lo que ha generado la necesidad de una respuesta oficial desde el gobierno chileno.
El ministro Fernando Barros se refirió a esta situación mientras participaba en la conmemoración de los 147 años del combate naval de Angamos en Curaco de Vélez, un evento clave para la historia de la Guerra del Pacífico. Al ser consultado sobre los reportes de inteligencia, el secretario de Estado fue enfático al señalar que la navegación de cualquier barco que salga del Estrecho de Magallanes no puede ser restringida ni condicionada por ninguna entidad o país.
Para sustentar su postura, Barros explicó que existen convenios internacionales que regulan estas situaciones. Según el ministro, dichas normativas establecen ciertas limitaciones específicas que deben ser respetadas. Aclaró que cualquier consulta o inspección de un barco debe basarse estrictamente en la ley y no en consideraciones de índole política. De acuerdo con el marco legal, una inspección solo procedería si se sospecha que la nave transporta elementos prohibidos o personas que no deseen estar a bordo.
A pesar de las advertencias emitidas por las fuentes de inteligencia, el ministro Barros instó a mantener la calma y la prudencia, destacando la calidad de los vínculos diplomáticos actuales. "Tenemos relaciones cordiales con la República Argentina", afirmó el ministro, subrayando que las marinas de ambas naciones mantienen un trato permanente y fluido.
En este sentido, el jefe de la cartera de Defensa manifestó su confianza en que el proceso de navegación se desarrollará sin contratiempos. Asumió que, dado que el buque chileno transporta productos legales y se dirige a las Islas Malvinas o a cualquier otro destino, podrá navegar amparado en la protección al paso inocente y bajo todos los principios y normas que regulan la navegación internacional.
Durante la ronda de preguntas, se le consultó específicamente sobre la posibilidad de brindar una escolta militar a la embarcación para garantizar su seguridad. Ante esto, Barros fue tajante al señalar que, hasta el momento, no existe ningún antecedente que justifique una medida de esa naturaleza.
Finalmente, el ministro concluyó que, aunque se analizan constantemente todas las situaciones que pudieran derivar en algún inconveniente, actualmente no hay evidencia que permita temer un incumplimiento de las normas de libre navegación. Esta seguridad se extiende a todas las rutas, ya sea en el Océano Pacífico, el Atlántico o específicamente en el trayecto con destino a las Islas Malvinas.





