La ciudad de Quito volvió a verse afectada por una jornada de intensas precipitaciones el pasado 7 de octubre de 2026. El fenómeno meteorológico, que estuvo acompañado de tormentas eléctricas y una caída masiva de granizo, generó complicaciones significativas en diversos sectores de la capital, especialmente en la zona norte, donde la acumulación de hielo impactó la movilidad urbana y el funcionamiento de la infraestructura vial.
Aunque las autoridades señalaron que la intensidad de esta precipitación no superó los niveles registrados el pasado 4 de octubre, el volumen de granizo acumulado fue el factor determinante que provocó el colapso de puntos críticos de la ciudad. La cantidad de material sólido depositado en las vías obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas, incluyendo el cierre del tránsito vehicular en arterias fundamentales para el flujo de la ciudad.
Entre los puntos más afectados se encontraron la avenida Colón y el puente a desnivel de la avenida 10 de Agosto y Atahualpa. En estos sectores, la acumulación de granizo fue tal que el drenaje natural y los sistemas de alcantarillado quedaron obstruidos, provocando inundaciones temporales. Las labores de limpieza y retiro de escombros fueron monumentales; según los datos oficiales, solo en la avenida Colón fue necesario retirar 400 metros cúbicos de granizo, lo que equivale a la capacidad de carga de aproximadamente 50 volquetas.
Por otro lado, en el paso a desnivel de la avenida 10 de Agosto, las cuadrillas de limpieza retiraron 130 metros cúbicos de granizo, cantidad equivalente a unas 17 volquetas. En total, la suma de los operativos en estos dos puntos críticos permitió el retiro de 530 metros cúbicos de material, lo que representa un total de 67 cargas de volqueta para despejar las vías y restablecer el tránsito.
Alexis Jarrín, director del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Metropolitano, brindó un balance sobre la situación climática de los últimos días. Jarrín informó que se han atendido un total de 37 eventos emergentes en diversos puntos de Quito. De acuerdo con las estadísticas del COE, el 80 % de estas incidencias estuvieron directamente relacionadas con inundaciones provocadas por la acumulación de granizo, el cual bloqueó sumideros y puntos bajos, dificultando la evacuación del agua de lluvia.
A pesar de la magnitud de las afectaciones viales y la complejidad de las tareas de limpieza, el director del COE Metropolitano destacó que no se reportaron personas heridas ni damnificadas como consecuencia de esta jornada climática. El impacto se centró primordialmente en la infraestructura y la movilidad, sin que se registraran pérdidas humanas o heridos.
Desde la perspectiva técnica, Patricia Carrillo, directora metropolitana de Riesgos, aclaró que estos episodios climáticos no están vinculados al fenómeno de El Niño. Según la funcionaria, las fuertes lluvias y granizadas responden a la temporada lluviosa habitual que atraviesa la ciudad de Quito. No obstante, Carrillo calificó la caída masiva de granizo como un "evento extremo climático", subrayando que este tipo de fenómenos presentan una dificultad inherente para ser anticipados con precisión exacta.
La directora de Riesgos explicó que, si bien los sistemas de monitoreo meteorológico actuales son capaces de advertir la llegada de lluvias, no poseen la precisión necesaria para determinar con antelación si dichas precipitaciones vendrán acompañadas de tormentas eléctricas o de caídas masivas de granizo.
Finalmente, el Municipio de Quito aseguró que mantiene activo un plan de acción diseñado específicamente para afrontar los desafíos de la temporada de lluvias. En cuanto a la gestión financiera de estas medidas, Patricia Carrillo señaló que el 72 % de la ejecución presupuestaria destinada a los proyectos previstos para este periodo ya se encuentra comprometida, asegurando así la disponibilidad de recursos para las labores de mitigación y respuesta ante emergencias climáticas.






