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De residuos olvidados a pinturas sustentables: el camino de Ideatec

Constanza Cifuentes y Cristina Acuña salían de una reunión en un punto limpio cuando, caminando por el recinto, encontraron un pedazo de plumavit. Les explicaron que ese material era un problema para todo el mundo: nadie lo recibía y no sabían qué hacer con él. Si ellas lograban encontrar una solución, les dijeron, sería maravilloso. […]

De residuos olvidados a pinturas sustentables: el camino de Ideatec

Lo que comenzó como un hallazgo fortuito en un punto limpio se ha transformado en un modelo de negocio sustentable. Constanza Cifuentes, química de la Universidad de Chile, nunca se proyectó como la fundadora de una empresa, pero la curiosidad científica y la detección de una necesidad ambiental la llevaron a cofundar Ideatec junto a su socia, Cristina Acuña. El punto de inflexión ocurrió cuando, durante una reunión, ambas encontraron un trozo de plumavit y descubrieron que dicho material representaba un problema crítico: nadie lo recibía y no existía una solución clara para su gestión.

Este encuentro, que Constanza describe como una escena de película, fue el detonante para iniciar una etapa de investigación bibliográfica y experimentación autónoma. El objetivo era claro: transformar residuos que nadie quería en pinturas sustentables. Sin embargo, el camino hacia la consolidación de Ideatec no estuvo exento de dudas personales. Constanza reconoce que, a pesar de su perfil activo y sensible, liderar una empresa no estaba en sus planes originales y confiesa que, incluso hoy, lidia ocasionalmente con el síndrome del impostor.

La trayectoria académica de Cifuentes también estuvo marcada por lo imprevisto. Aunque su intención inicial era estudiar farmacia, le faltaron dos puntos para ingresar, lo que la llevó a estudiar química. Aunque en su momento fue un golpe duro, hoy asegura que fue la mejor decisión de su vida. Al alejarse de la monotonía del laboratorio, incursionó en el área de ventas en empresas ligadas a la minería. Fue en sus viajes frecuentes entre Santiago y la segunda región donde observó montañas de residuos sin tratamiento que, desde su perspectiva química, eran materias primas desperdiciadas.

La sociedad con Cristina Acuña se gestó años atrás en los laboratorios de la Universidad de Chile, donde una realizaba su tesis de doctorado y la otra la de pregrado. Antes de Ideatec, ambas pusieron a prueba su capacidad de trabajo en equipo durante un año y medio fundando el Colegio Chileno de Químicos. Esta experiencia fue fundamental para que, posteriormente, pudieran unir sus visiones y lanzar su propia empresa, basándose en la premisa de que la química podía dar nueva vida a materiales desechados.

El inicio comercial de Ideatec, entre 2016 y 2017, resultó ser más complejo de lo esperado. A diferencia de sus empleos anteriores en marcas reconocidas, ahora ofrecían un producto desconocido en una época donde la sustentabilidad no gozaba de la popularidad actual. Las emprendedoras tuvieron que ir de puerta en puerta, enfrentando clientes que exigían mayor calidad que los productos tradicionales pero a un precio menor. Para demostrar la eficacia de su pintura, ellas mismas se encargaban de aplicarla durante la noche y realizar el seguimiento del desempeño hasta obtener la aprobación del cliente.

La estabilidad financiera fue un desafío crítico. En 2016, ambas renunciaron a sus trabajos para dedicarse al 100% al proyecto. Tras varios intentos fallidos en fondos concursables y con sus ahorros menguando, llegaron a un acuerdo drástico: si en dos meses no obtenían financiamiento, cerrarían la empresa. Afortunadamente, al mes siguiente se adjudicaron un proyecto que permitió la continuidad de la operación.

Posteriormente, Ideatec enfrentó otras crisis, como una estafa mediante una orden de compra falsa durante el periodo del estallido social, lo que resultó en la entrega de gran cantidad de producto. Lejos de rendirse, el equipo fortaleció sus procedimientos internos para reaccionar ante nuevos intentos de fraude. Incluso durante la pandemia, la mentalidad de la empresa fue buscar soluciones en lugar de plantear el cierre.

En el plano personal, Constanza ha integrado su faceta de madre con la de empresaria. Define a Ideatec como "otro hijo", una creación con vida propia de la cual no busca desconectarse. Esta relación con su trabajo ha evolucionado; mientras que al principio la idea de no desconectarse en vacaciones le generaba angustia, hoy esa conexión permanente le brinda tranquilidad, apoyada en la confianza absoluta que tiene en su equipo de trabajo.

Mirando hacia el futuro, Cifuentes sostiene que el verdadero cambio estructural en el país depende de las políticas públicas. Sugiere que el Estado, como el mayor comprador, debería dar el ejemplo utilizando productos reciclados en el mantenimiento de sus instituciones. Finalmente, recomienda a las estudiantes universitarias ser proactivas, buscar alternativas y utilizar redes como LinkedIn para contactar a quienes admiren, instándolas a disfrutar de sus logros y a no temer a la integración de su pasión profesional con su vida personal.

Este caso de emprendimiento se enmarca en el ecosistema de innovación donde programas como Startup.Connect, de la Universidad del Desarrollo y País Digital, facilitan el vínculo entre startups y grandes empresas mediante un sistema de scouting especializado, habiendo logrado un 92% de efectividad en sus matches.

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