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El centenario de la Tribuna Central del Buenos Aires Lawn Tennis: Cien años de gloria y polvo de ladrillo

La Tribuna Central Horacio Billoch Caride y su cancha Guillermo Vilas, el emblemático estadio del Buenos Aires Lawn Tennis Club, celebra un siglo de vida

El centenario de la Tribuna Central del Buenos Aires Lawn Tennis: Cien años de gloria y polvo de ladrillo

El Buenos Aires Lawn Tennis Club posee construcciones que guardan miles de historias entre sus muros y pasillos. Su estadio, escenario donde se formaron algunas de las figuras más relevantes del tenis argentino y mundial, ha sido el marco de jornadas de la Copa Davis, el Campeonato del Río de la Plata y, desde el año 2001, del ATP 250 Argentina Open.

La historia de este recinto comienza el 26 de octubre de 1925, cuando la Comisión Directiva del club decidió avanzar en la construcción de un estadio capaz de albergar a la creciente cantidad de espectadores. Las obras iniciaron en mayo de 1926, basándose en planos realizados por el ingeniero Alberto Dumas y el arquitecto Carlos Dumas, ambos socios de la institución que donaron sus honorarios, los planos y la dirección de la obra. La financiación fue posible gracias al aporte de los propios socios a través de un bono destinado a reunir los fondos necesarios.

El resultado fue una empresa imponente para la Buenos Aires de aquella época. La Tribuna Central, construida sobre una estructura de cemento armado con dependencias bajo las gradas, contaba inicialmente con una capacidad para 3.000 espectadores. En su momento, se convirtió en uno de los grandes estadios de tenis de Sudamérica y una construcción pionera para la ciudad. El diseño incluyó una preocupación particular: se estableció una distancia de diez metros entre las líneas de fondo y laterales y las tribunas para retrasar la aparición de sombras sobre la cancha. Originalmente, se contempló una estructura similar a la de Forest Hills, en Nueva York, donde se disputaba el Abierto de los Estados Unidos. Aunque inicialmente se pensó en un diseño en forma de herradura, se decidió cerrar el sector oeste por ser el lugar de mayor privilegio para observar los partidos.

Para el 9 de octubre de 1926, el público ocupó las tribunas por primera vez para presenciar las finales de la Copa Mitre entre Argentina y Brasil, aunque la inauguración formal ocurrió posteriormente. Un año más tarde, en noviembre de 1927, el estadio recibió a Christian Boussus y a dos de los Mosqueteros franceses, Jacques Brugnon y Jean Borotra, integrantes del equipo de Copa Davis que había conquistado la Ensaladera de Plata. En dicha presentación oficial estuvo presente el entonces presidente de la Nación, Marcelo T. de Alvear.

Este estadio, el primero de hormigón en la ciudad de Buenos Aires, se anticipó en dos años a la construcción del Stade Roland Garros en París, que la Federación francesa levantaría en el Bois de Boulogne en 1928.

A lo largo de las décadas, el recinto sufrió modificaciones. En 1953, el arquitecto Mario Roberto Álvarez proyectó una ampliación que prácticamente duplicó la capacidad, dejándola en las 5.027 localidades que conserva actualmente, aunque en ciertas competencias pudo recibir a un público mayor. Las gradas de hormigón, que inicialmente tenían asientos de madera, fueron modernizadas con butacas plásticas en el segundo lustro de este siglo.

El estadio también desarrolló una vida interna bajo sus gradas. En espacios diseñados como depósitos, se crearon pequeños albergues que sirvieron de habitaciones para jugadores extranjeros o del interior del país, como el paraguayo Víctor Pecci. Guillermo Vilas también vivió la experiencia de dormir bajo esas escalinatas. Con la explosión de popularidad del tenis en los años 70 impulsada por Vilas, las tribunas resultaron insuficientes, obligando a la instalación de tribunas tubulares del lado del río.

Desde 1933, el estadio es la sede local de Argentina para la Copa Davis. Durante la era profesional, el lugar fue bautizado por el público como "La Catedral", convirtiéndose en el templo donde se veneraba a Guillermo Vilas. Por sus canchas pasaron figuras como Roy Emerson, Rod Laver, Bjorn Borg, John McEnroe, Ivan Lendl y Manolo Orantes. Posteriormente, el escenario recibió a Gabriela Sabatini, José Luis Clerc y a "La Legión", integrada por David Nalbandian, Guillermo Coria y Gastón Gaudio, además de jugadores como Ricardo Cano, Martín Jaite, Javier Frana, Alberto Mancini y Diego Schwartzman. También fue testigo de la primera y última aparición de Juan Martín del Potro ante el público argentino.

Guillermo Vilas, quien ganó su primer título profesional allí ante Bjorn Borg y triunfó en 29 de los 38 partidos de Copa Davis que disputó en el lugar, es el nombre que lleva la cancha desde 2016. Asimismo, el estadio lleva el nombre de Horacio Billoch Caride, quien fue presidente del club durante 35 años desde 1968 y presidente de la Asociación Argentina de Tenis en dos períodos.

En el siglo XXI, el legado continúa. Guga Kuerten alcanzó el N°1 del mundo ganando el primer Argentina Open en 2001, y otros 12 líderes del ranking ATP han pasado por allí, incluyendo a Rafael Nadal, Carlos Alcaraz y Alexander Zverev. Más que una estructura de cemento, el estadio representa la memoria del tenis argentino, guardando anécdotas que van desde las reacciones de Jaite ante Agassi hasta las visitas de Diego Maradona.

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