"Se fue de la lengua". Con estas palabras, la presidenta de la República, Laura Fernández, desmintió las afirmaciones de Freddy González, secretario general del Partido Pueblo Soberano, sobre el manejo de información privada de simpatizantes del Frente Amplio.
El conflicto surgió luego de que, en agosto, González asegurara durante el programa Tertulia de Noche que su agrupación política poseía datos detallados sobre personas que habrían participado en una estrategia de sectores de izquierda para obtener entradas para la toma de posesión presidencial el pasado 8 de mayo. El dirigente afirmó en aquel momento que sabían quiénes eran estas personas, dónde estaban y cuáles eran sus gustos y preferencias.
Ante la gravedad de estas declaraciones, la presidenta Fernández solicitó un informe oficial a la Comisión Organizadora del Traspaso de Poderes. El documento concluye que la versión del dirigente del PPSO es falsa.
Según la investigación, la gestión de los tiquetes electrónicos estuvo a cargo de una empresa contratada y los datos personales recopilados no fueron entregados, distribuidos ni cedidos a ninguna persona, institución pública o entidad privada. La mandataria fue enfática al sostener que dicha información es absolutamente privada y que no se encuentra en manos de don Freddy ni de ningún partido político.
Cabe destacar que el propio Freddy González, en declaraciones posteriores a La Nación, primero indicó que la información había quedado en la base de datos del registro, pero luego negó que su partido hubiera accedido a dicha base de datos.
La Comisión Organizadora ratificó que la información gestionada para las entradas se mantuvo bajo estricta confidencialidad, cerrando así la controversia sobre la supuesta filtración de datos personales durante el proceso de traspaso de mando.
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