Ha muerto Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que se convirtió en el rostro visible de la crisis de vivienda en España. Tras quince días hospitalizada, falleció este miércoles, dejando tras de sí un rastro de indignación y movilización social.
Maricarmen residió durante 71 años en el mismo piso del barrio de Retiro, en Madrid. Sin embargo, el pasado 23 de septiembre fue desalojada en camilla para dar paso a una empresa inmobiliaria, el fondo Urbagestión. La mujer, quien se movilizaba en silla de ruedas, tuvo solo 30 minutos para recoger sus pertenencias esenciales antes de ser retirada de su hogar por agentes de policía y servicios sociales.
El conflicto comenzó cuando la inmobiliaria pretendía elevar la renta de menos de 500 euros a 2.650 euros mensuales, una cifra que superaba el doble de su pensión de jubilación, fijada en mil euros. A pesar de luchar durante siete años en los tribunales, el Tribunal Supremo falló en su contra basándose en un tecnicismo legal: su discapacidad del 50% estaba 15 puntos por debajo del umbral que le habría permitido quedarse en la vivienda de por vida.
Su caso desató protestas masivas y una acampada en la Puerta del Sol, impulsando al Gobierno a aprobar dos decretos que posteriormente fueron derogados por el Congreso, hecho que precipitó el adelanto electoral anunciado por el presidente Pedro Sánchez.
El Sindicato de Inquilinas informó que, aunque se logró un acuerdo histórico para que Maricarmen volviera a su casa, la solución llegó demasiado tarde tras un proceso que calificaron de torturante. Su historia refleja la realidad de miles de personas en España que enfrentan desahucios mientras los precios del alquiler se disparan.
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