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Condenan a hombre a más de 21 años de prisión por secuestro extorsivo en Quito

Durante el tiempo de retención ilegal, los agresores forzaron al ciudadano a revelar las claves de acceso de su teléfono celular.

Condenan a hombre a más de 21 años de prisión por secuestro extorsivo en Quito

Un Tribunal de Garantías Penales de Pichincha ha emitido una sentencia condenatoria contra el ciudadano identificado como Javier E. G. Q., quien fue hallado culpable en calidad de coautor del delito de secuestro extorsivo cometido en la ciudad de Quito. Tras el proceso judicial, el sentenciado deberá cumplir una pena de 21 años y cuatro meses de privación de libertad, resolución que responde a la gravedad de los hechos y a las pruebas presentadas durante el juicio.

De acuerdo con la instrumentación del proceso, la Fiscalía General del Estado logró demostrar que Javier E. G. Q. desempeñó un rol fundamental en la ejecución del crimen, ya que fue la persona encargada de conducir el automóvil utilizado para interceptar a la víctima, retenerla contra su voluntad y llevar a cabo la extorsión. La resolución judicial no se limitó únicamente a la pena privativa de libertad; el tribunal también impuso una sanción económica considerable. El sentenciado deberá pagar una multa equivalente a 300 salarios básicos unificados, lo que representa una suma de 144.600 dólares. Asimismo, el fallo fijó un monto de 2 mil dólares destinado a la reparación integral en favor de la persona afectada por este hecho delictivo.

Los hechos que dieron lugar a esta condena ocurrieron el 27 de enero de 2026. En esa fecha, la víctima se encontraba en un parque ubicado en el sector norte de Quito, donde mantenía una conversación con su primo. En ese momento, la tranquilidad del lugar fue interrumpida por la irrupción de tres individuos armados, quienes abordaron a la víctima de manera violenta. Utilizando la intimidación y lanzando amenazas directas contra su vida, los agresores obligaron al ciudadano a subir al vehículo que era conducido por Javier E. G. Q.

Una vez que la víctima se encontraba bajo el control de los captores, comenzó la etapa de retención ilegal. Durante este periodo, los delincuentes emplearon la coacción para forzar al ciudadano a revelar información sensible, específicamente las claves de acceso de su teléfono celular y las credenciales de su cuenta bancaria. Según las investigaciones conducidas por el fiscal especializado en Delincuencia Organizada Transnacional e Internacional, el objetivo principal de esta estructura delictiva era apoderarse ilícitamente de una suma de 300 dólares que se encontraban depositados en las cuentas bancarias de la víctima.

La resolución del caso fue posible gracias a la rápida respuesta de las fuerzas del orden. Tras recibir la alerta sobre la comisión del ilícito, la Policía Nacional activó un operativo de búsqueda e intercepción inmediata. Estas acciones permitieron localizar el automóvil sospechoso mientras circulaba por el sector de La Bota, también en el norte de la urbe. Los agentes policiales iniciaron una persecución táctica que culminó cuando el conductor, Javier E. G. Q., perdió el control del vehículo, provocando un accidente de tránsito.

En el lugar del siniestro, el personal uniformado procedió a la aprehensión inmediata del conductor. Sin embargo, el impacto del accidente fue aprovechado por sus dos acompañantes, quienes lograron salir del automóvil y darse a la fuga con rumbo desconocido, evitando así su captura en ese momento.

Durante la etapa de juzgamiento, el Ministerio Público sustentó su acusación mediante un robusto conjunto de pruebas. La Fiscalía presentó evidencias testimoniales, periciales y documentales, que incluyeron las declaraciones directas de la víctima, el testimonio del familiar que estuvo presente durante el ataque inicial y los reportes de los policías que participaron activamente en la persecución y captura del procesado.

Finalmente, la Fiscalía solicitó la aplicación de circunstancias agravantes, basándose en la participación comprobada de más de dos personas en la ejecución de la infracción penal. Tomando en cuenta todos estos elementos convictivos, el Tribunal de Garantías Penales emitió el fallo condenatorio por secuestro extorsivo. Mientras Javier E. G. Q. comienza a cumplir su sentencia, las autoridades policiales han informado que mantienen abiertas las investigaciones y las diligencias correspondientes para identificar y capturar a los dos prófugos involucrados en este caso.

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