La tensión crece en la Universidad de Cornell. Profesores y personal administrativo están presionando a las autoridades universitarias ante la indignación provocada por la presunta violación en grupo de una exalumna en una fraternidad durante 2024.
El conflicto se intensificó tras un seminario web virtual, donde funcionarios de la institución confirmaron que dos de los estudiantes mencionados en la demanda civil presentada por la víctima, identificada como Jane Doe, continúan matriculados y asistiendo a clases. Esta situación ha generado que parte del profesorado manifieste dificultades para impartir sus lecciones en los grupos donde se encuentran los acusados.
La comunidad universitaria exige transparencia y una mejor comunicación sobre el manejo del caso, además de cuestionar la cultura de las fraternidades y hermandades en el campus. Ryan Lombardi, vicepresidente de vida estudiantil, reconoció que se trata de un "desafío cultural que afecta profundamente a la comunidad".
La presión ha escalado rápidamente. El profesorado presentó una resolución para un voto de censura contra los administradores de la escuela, mientras que estudiantes y miembros de la comunidad han organizado manifestaciones y sentadas. Incluso el alcalde de Ithaca analiza la propuesta de suspender las actividades de las fraternidades.
Por su parte, el rector Michael Kotlikoff calificó los hechos como "horribles e inexcusables", pero mostró escepticismo ante la toma de medidas drásticas. Kotlikoff advirtió que este tipo de incidentes no ocurren únicamente en las fraternidades, sino también en casas privadas y lugares fuera del control de la universidad.
Mientras el campus permanece en alerta, se ha anunciado que una exvicesecretaria de Justicia investigará la respuesta de Cornell ante estas graves acusaciones.
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