¿Quién fue la mujer antes del mito? Esta es la pregunta que guía a Matthieu Blazy en su colección primavera-verano 2027 para Chanel. El diseñador franco-belga evita la reinterpretación literal del archivo para centrarse en las múltiples versiones de Gabrielle Chanel y su constante búsqueda de libertad.
El desfile se estructura como una línea temporal. El inicio y el cierre son simbólicos: la modelo Dyanira Hurbuscher luce el bolso 2.55 original de Gabrielle Chanel y un vestido de estilo lencero, un guiño a los primeros años de la fundadora como costurera.
Un hilo conductor fundamental son las aves. Inspirado en los vencejos y golondrinas de Calabria, Blazy utiliza los pájaros como metáfora de la migración y la libertad. Estas aparecen en estampados, joyas y en un bolso minaudière en forma de jaula con aves escapando.
La colección también recupera la conexión de Chanel con los Ballets Russes y la obra de Edgar Degas. Esta influencia se manifiesta en faldas de tul, tops encorsetados y una propuesta de belleza que incluyó 57 interpretaciones distintas del moño.
Hacia la mitad del desfile, la narrativa transita del pasado al presente mediante una secuencia de looks que representan el cielo, desde el amanecer hasta un vestido de constelaciones. En cuanto a la silueta, se consolida la cintura baja con cinturones XXL, recuperando las proporciones de los años veinte para enfatizar la libertad corporal.
El cierre de la propuesta apuesta por la reinterpretación de los clásicos a través de accesorios en colores vibrantes y estampados mixtos, alejándose de los tradicionales tonos negros y bicolores.
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