¿Crees que todo lo natural es inherentemente seguro para los niños? La realidad es más compleja. El uso de plantas medicinales en pediatría, conocido como fitoterapia, no está contraindicado de forma absoluta, pero exige precauciones estrictas.
El Dr. Johann Perdomo Delgado, especialista en Medicina Natural y Tradicional, advierte que los niños no son simplemente adultos en miniatura. Sus sistemas orgánicos están en pleno proceso de desarrollo, lo que compromete seriamente sus capacidades para absorber, metabolizar y excretar diversos principios activos, tanto de plantas como de medicamentos convencionales.
A esta vulnerabilidad biológica se suman peligros adicionales, como la dificultad para estandarizar la dosis exacta, el riesgo de contaminación del material vegetal o la simple confusión de una especie por otra. Un caso documentado ocurrió en España, donde el consumo erróneo de anís estrellado de Japón en lugar del anís estrellado verdadero provocó casos severos de neurotoxicidad en lactantes por la presencia de anisatina y neoanisatina.
En el contexto de Cuba, se han reportado intoxicaciones infantiles con especies como el piñón de botija, la salvadera y la yuquilla. En el caso del caisimón de anís, los incidentes toxicológicos suelen relacionarse con el consumo con fines medicinales, pero administrados en dosis no apropiadas o en edades no recomendadas.
Aunque instituciones como la Agencia Europea de Medicamentos y la Farmacopea Vegetal Caribeña proporcionan recomendaciones y edades sugeridas para el empleo de ciertas especies, estas deben usarse solo como referencia justificada.
La conclusión es fundamental: una evaluación pediátrica profesional es imprescindible. Sin un criterio médico apropiado, los riesgos son constantes. Sin embargo, cuando son bien empleadas y supervisadas, algunas plantas medicinales pueden ser un recurso beneficioso para el cuidado de la salud infantil desde lo natural.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.





