En una aldea perdida en la selva de Benín, donde no existen el agua potable ni la luz eléctrica, vive la hermana María José Ramírez. Esta religiosa cordobesa de 61 años se instaló en la aldea de Kpari en 2020 con un objetivo claro: ayudar a una población sumida en la extrema pobreza.
Allí, junto a su congregación, impulsa la alfabetización de adolescentes y gestiona créditos europeos para generar empleo en graneros para mujeres. Sin embargo, la realidad es dura. María José deberá regresar próximamente a Argentina para tratar fuertes pinzamientos en la espalda, causados por el constante traslado por rutas destrozadas que apenas permiten circular a 20 kilómetros por hora.
A pesar de las carencias, un evento ha unido la alegría de esta remota comunidad con su tierra natal: el anuncio de un partido amistoso entre la Selección Argentina y Benín, que marcará la despedida de Lionel Messi. Para el pueblo beninés, ser elegido para un evento de tal magnitud es un orgullo que los hace sentir protagonistas ante el mundo.
Aunque no conocen mucho sobre Argentina, en Benín adoran a Maradona y Messi. El entusiasmo es tal que el encuentro se vive como una fiesta nacional. Un dato curioso es la evolución de su identidad deportiva: la selección de Benín, antes llamada "las ardillas", cambió recientemente su nombre a "los guepardos" por cuestiones de marketing.
Para la hermana María José, Benín es un lugar inhóspito pero amado, donde conviven diversas etnias y religiones con respeto y paz. Su misión ha transformado su mirada, convirtiendo la austeridad en un camino de servicio al prójimo.
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