La escena cultural recibe la propuesta artística titulada “Coloreando con palabras”, una exposición donde convergen el talento de los artistas salvadoreño-canadienses Inés Melara y Luis Cortez-Santiago. A través de una simbiosis entre la palabra escrita y la expresión plástica, los autores buscan refractar la esencia de El Salvador, utilizando versos que evocan la musicalidad del alma nacional y lienzos que capturan los colores de la patria.
La muestra se ha estructurado bajo un esquema estético meticuloso, organizándose en seis bloques temáticos que actúan como ejes conductores de la obra. Estos bloques llevan nombres representativos y sugestivos: Madre, Nostalgia, Ajwiak Tutalyu, Historia, Alimento y Patria. Para cada una de estas secciones, se ha asignado un color de fondo particular, estableciendo una intención deliberada de matizar los dibujos y pinturas en armonía con los poemas. Según la propuesta, ambas expresiones artísticas ofrecen una entrega de “poesía a granel”, donde la imagen y el texto se complementan para enriquecer la experiencia del espectador.
El trabajo de la poeta Inés Melara y del pintor-dibujante Luis Cortez-Santiago evidencia un compromiso ineludible con la salvadoreñidad. Ambos artistas encarnan la realidad de la diáspora salvadoreña, ese flujo migratorio que se ha diseminado por diversas latitudes del orbe. El texto destaca que esta identidad, cual semilla, ha florecido en países como Canadá, Estados Unidos de América, Italia, Australia, España, Alemania, México, Perú y Argentina, entre otros.
La obra sumerge al visitante en la memoria colectiva, explorando las dimensiones de lo que El Salvador ha sido, lo que representa en la actualidad y las posibilidades de lo que podría llegar a ser. Desde esta perspectiva, el arte se presenta como una herramienta que enaltece aquello que se ama y diluye el dolor. Los artistas hablan de un país que amanece cotidianamente con ellos, independientemente de su ubicación geográfica, reafirmando que el salvadoreño puede radicar en cualquier lugar del mundo, pero mantiene sus recuerdos, anhelos y aspiraciones depositados en su tierra natal.
Un aspecto fundamental de la narrativa de la exposición es su estructura circular y emocional. La muestra inicia con el bloque denominado “Madre” y culmina con el bloque de “Patria”, definiendo así el “Alfa y Omega” de las vidas de Melara y Cortez-Santiago. En el ámbito poético, Inés Melara se dirige a su madre, Maru, evocando la figura de la madre recordada y amada. Por su parte, Luis Cortez-Santiago dedica su producción artística a su madre, Lichita.
En el desarrollo de la obra, se plantea una reflexión sobre la terminología de la tierra natal. Mientras que la poeta Luz Stella Mejía Mantilla ha denominado a su Colombia natal como “Matria” —definiéndola como el país de la madre, la tierra de los abrazos y el regazo de la infancia—, Inés Melara y Luis Cortez-Santiago han optado por mantener el término “Patria” para referirse a su nación.
La exposición incluye elementos de rescate cultural, destacando la inclusión de un poema en lengua náhuat, el cual contó con la traducción de Héctor Cárcamo, perteneciente a la Escuela virtual de náhuat TARK en Alberta, Canadá. Asimismo, resulta relevante el enfoque técnico de Cortez-Santiago; a pesar de ser arquitecto de profesión, el artista ha decidido expresarse a través del Arte naíf. Esta elección estética sugiere una intención de recordar y percibir a su nación con la ingenuidad propia de la niñez, libre de las contaminaciones del mundo adulto.
Finalmente, la obra se encuentra disponible para el público a través de un vínculo digital elaborado por Fernando García. La plataforma https://artffinity.com/coloreando-con-palabras/ permite a los interesados participar de esta exhibición simbólica y disfrutar del colorido y la poesía que buscan renovar el sentimiento de amor hacia El Salvador.



