Una ejecución fallida conmociona al estado de Tennessee. Christa Pike, condenada a muerte por un crimen ocurrido en 1995, sobrevivió a la aplicación de dos dosis letales del fármaco pentobarbital.
Actualmente, Pike se encuentra inconsciente, intubada y conectada a un respirador en un hospital de Nashville. Según sus abogados, la mujer llegó al centro médico con los brazos hinchados, quemados y llenos de ampollas. Testigos del procedimiento relataron que la mujer permaneció despierta más tiempo de lo previsto, llegando a preguntar al personal penitenciario si era normal sentirse así, antes de ser trasladada de urgencia tras escucharse que "roncaba ruidosamente".
Christa Pike fue sentenciada por el asesinato de Colleen Slemmer, una compañera de formación profesional. El caso impactó a la sociedad estadounidense debido a que Pike y su entonces novio torturaron a la víctima, cuyo cuerpo fue hallado con una estrella de cinco puntas grabada en el pecho, símbolo asociado al satanismo. Sus abogados sostienen que Pike padecía trastorno bipolar y estrés postraumático, diagnósticos que llegaron después de su condena.
Expertos médicos sugieren que el fármaco probablemente no alcanzó niveles suficientes en la sangre para provocar el fallo cardiovascular, posiblemente porque las agujas perforaron las venas, enviando el químico al tejido del brazo en lugar del torrente sanguíneo. Debido al retraso en la reanimación, se advierte sobre una probable lesión cerebral.
Este es el segundo intento de ejecución fallido en Tennessee este año. Ante estos hechos, el gobernador Bill Lee ha suspendido las ejecuciones mientras se lleva a cabo una investigación oficial sobre los procedimientos.
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