La escena política de Brasil ha sido testigo de un resultado electoral sin precedentes en las recientes legislativas. La diputada Erika Hilton, representante de la Cámara baja por el estado de São Paulo y militante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), ha logrado su reelección este domingo alcanzando una cifra de votos que la posiciona como la mujer más votada al Congreso en toda la historia de Brasil.
De acuerdo con los datos oficiales, con casi el 99,87 % de las urnas ya escrutadas, la legisladora de 33 años obtuvo un total de 1.596.472 votos. Esta cifra no solo asegura su permanencia en el cargo, sino que la coloca en la segunda posición de la votación más alta para diputado federal en el estado de São Paulo. El único candidato que superó su caudal electoral fue Lucas Pavanato, representante del ultraderechista Partido Liberal (PL), quien alcanzó los tres millones de sufragios.
El impacto de la votación de Erika Hilton se hace evidente al compararla con otros perfiles políticos del mismo estado y partido. La congresista obtuvo casi tres veces más votos que la tercera mujer con mayor votación en el estado más poblado del país, la también legisladora del PSOL, Samia Bomfim, quien fue reelegida con un total de 583.107 sufragios.
Este resultado representa un salto significativo respecto a los registros anteriores de representación femenina en la Cámara de Diputados. La votación de Hilton, quien lidera activamente las campañas a favor de los derechos de las personas transexuales en Brasil, superó por casi una tercera parte el récord previo. Hasta ahora, la mujer más votada en la historia de la Cámara había sido Joice Hasselmann, aliada del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, durante las legislativas de 2018.
Asimismo, la evolución electoral de la diputada es notable si se analiza su propio crecimiento político. En el año 2022, Erika Hilton garantizó su primer mandato en la Cámara baja con 256.903 votos; en los comicios actuales, ha logrado multiplicar por seis esa cantidad, consolidando un respaldo popular masivo en el electorado paulista.
El ascenso de Hilton en la política brasileña comenzó mucho antes de su llegada al Congreso Nacional. Originaria de Franco da Rocha, un municipio ubicado en el área metropolitana de São Paulo, la parlamentaria inició su trayectoria pública como concejal de la ciudad de São Paulo. En el año 2020, alcanzó un escaño en el Concejo municipal con 50.508 votos, cifra que en aquel momento constituyó la mayor votación obtenida por una mujer en una disputa por un mandato de concejal municipal en todo el país.
En 2022, su trayectoria alcanzó un nuevo hito al convertirse en la primera mujer negra y transexual elegida como miembro de la Cámara de Diputados de Brasil. Posteriormente, en marzo de 2026, asumió la responsabilidad de ser la primera persona transexual en presidir la Comisión de Defensa de los Derechos de la Mujer dentro de la Cámara baja.
Durante su gestión legislativa, Erika Hilton se ha destacado por impulsar iniciativas enfocadas en la protección y los derechos de las mujeres y las personas transexuales. Su labor en el Congreso no se ha limitado a la agenda de género, sino que ha extendido su actividad parlamentaria hacia la lucha contra el racismo y la combatir la intolerancia religiosa, posicionándose como una voz referente en la defensa de los derechos humanos.
En la actualidad, la diputada desempeña un rol clave en la agenda legislativa del gobierno actual. Hilton lidera en el Congreso la campaña en favor de la iniciativa promovida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, la cual busca reducir la jornada laboral a cuarenta horas distribuidas en cinco días a la semana, una propuesta que busca transformar las condiciones de trabajo en el país.




