La capital de Paraguay, Asunción, fue el escenario de un fenómeno climático severo durante la tarde y noche del pasado sábado 3 de octubre. Una tormenta de gran intensidad azotó la región, trayendo consigo una granizada destructiva que dejó un saldo considerable de daños materiales en diversas estructuras, afectando principalmente a vehículos y viviendas en diversos sectores de la ciudad.
El impacto del clima extremo no se limitó únicamente a los daños estructurales. La tormenta provocó fallos masivos en el suministro eléctrico, dejando a oscuras no solo a amplias zonas de la capital, sino también a ciudades cercanas. La interrupción del servicio energético complicó la situación durante las horas nocturnas del sábado, mientras los habitantes lidiaban con las consecuencias del temporal.
De acuerdo con los reportes difundidos por DW Español, la intensa granizada se manifestó en distintos puntos del territorio nacional. La magnitud del fenómeno quedó evidenciada en múltiples imágenes capturadas por ciudadanos y medios de comunicación, donde se observaban grandes bloques de hielo insertados en los techos de las casas, estructuras metálicas y, de manera muy recurrente, en la carrocería de los automóviles. La severidad del evento fue tal que, según reportes compartidos a través de redes sociales, el tamaño de algunas bolas de granizo llegó a compararse con el de pelotas de tenis, lo que explica la magnitud de los destrozos.
La información proporcionada por la Agencia EFE complementa el panorama, señalando que el sistema tormentoso no solo estuvo compuesto por la caída de hielo, sino que trajo consigo lluvias intensas y ráfagas de viento sumamente peligrosas. Los registros indican que las ráfagas alcanzaron velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora, lo que incrementó el riesgo de caída de objetos y daños en la infraestructura urbana. Ante este escenario, las autoridades locales no dudaron en emitir una alerta meteorológica oficial advirtiendo sobre las condiciones de tiempo severo que se estaban desarrollando en la zona.
El alcance geográfico del fenómeno se extendió más allá del centro de Asunción. Habitantes de ciudades del área central, específicamente de Ñemby, San Lorenzo y Luque, utilizaron sus dispositivos móviles para documentar la tormenta. A través de videos y fotografías publicados en plataformas digitales, se pudo observar cómo las calles se inundaron rápidamente debido al volumen de agua, mientras que el granizo caía con fuerza sobre el agua acumulada y sobre los vehículos que se encontraban estacionados en la vía pública.
Desde el ámbito técnico, la Dirección de Meteorología e Hidrología de Paraguay (DHM) ya había advertido previamente sobre la posibilidad de que se presentaran tormentas fuertes en la región oriental del país. El organismo había alertado a la población sobre la probabilidad de lluvias moderadas a fuertes, la caída de granizo y la presencia de ráfagas de viento, elementos que finalmente se materializaron con fuerza el sábado.
Eduardo Mingo, director de la DMH, brindó declaraciones a un medio local para contextualizar este evento climático. El funcionario explicó que este tipo de fenómenos son habituales durante la temporada de primavera en el cono sur, periodo en el que la inestabilidad atmosférica suele generar tormentas. No obstante, Mingo subrayó un factor determinante en la magnitud de este episodio: la influencia del fenómeno de El Niño. El director aclaró que existía la posibilidad de que tanto la intensidad de la tormenta como el tamaño y la frecuencia de la granizada fueran «amplificadas» por este fenómeno climático global.
En resumen, la jornada del 3 de octubre dejó una marca de destrucción material en la zona metropolitana de Asunción y sus alrededores. La combinación de vientos de alta velocidad, lluvias torrenciales y un granizo de dimensiones inusuales puso a prueba la infraestructura de la región y generó una situación de emergencia temporal que mantuvo en alerta a las autoridades y a la población civil durante todo el fin de semana.






