Desde su residencia en Los Dominicos, entre los filodendros, camelias y el kumquat que cuida personalmente, Evelyn Matthei ha decidido romper el silencio sobre el rumbo actual del país. A sus 72 años, la experimentada dirigenta de la derecha deja claro que, pese a su derrota en las pasadas elecciones presidenciales —donde alcanzó la quinta posición detrás de José Antonio Kast—, no tiene intenciones de abandonar la vida pública. "Tengo una trayectoria que me ha dado voz y la voy a usar", sentenció la exalcaldesa, exsenadora y exministra.
Matthei ha manifestado una distancia crítica frente al arranque del gobierno del Presidente Kast, quien actualmente enfrenta una caída importante en su aprobación. Según el análisis de la dirigenta, el problema no radica únicamente en la gestión, sino fundamentalmente en el diseño político del Ejecutivo. Para Matthei, la complejidad de gobernar 25 carteras ministeriales con prioridades y partidos diversos requiere una coordinación armónica que hoy brilla por su ausencia.
El punto más controvertido de sus declaraciones es la denuncia de una "doble estructura de poder". Matthei afirma que existe una organización formal y otra "en las sombras" que es la que realmente manda. Esta estructura paralela estaría integrada por el Presidente Kast, sus asesores Alejandro Irarrázaval y Cristián Valenzuela, y los ministros Jorge Quiroz y Martín Arrau. Según Matthei, este grupo baipasea al ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien debería ser el jefe político del gabinete. Como ejemplo de este desorden, señaló que el propio ministro del Interior no estaba enterado de que varios de sus pares habían presentado un requerimiento ante el Tribunal Constitucional contra un artículo de la Ley de Reconstrucción.
La dirigenta detalló que este esquema genera conflictos públicos y desautorizaciones entre pares. Mencionó el caso del ministro de Trabajo, Tomás Rau, quien fue respondido por la prensa por el ministro Quiroz tras plantear la dificultad de reducir la tasa de desempleo al 6,5%. a esto sumó tensiones similares entre Arrau y May Chomalí, y entre Quiroz y Poduje. Para Matthei, la inexistencia de una instancia de solución de conflictos y la falta de un "director de orquesta" que coordine el programa gubernamental transmiten una sensación de desorden.
En el ámbito económico, Matthei fue tajante al evaluar la gestión del ministro Jorge Quiroz. Si bien reconoció que el proyecto de reconstrucción era indispensable para aumentar la inversión, criticó duramente el plan de emergencia de empleo, calificando la cifra de 91 millones de dólares para este año y el próximo como insuficiente. Asimismo, cuestionó haber dejado sin pago de contribuciones a personas con los mayores recursos del país.
Sobre el empleo, Matthei atribuyó la pérdida de puestos de trabajo a una combinación de factores. Por un lado, calificó de "toscos" los recortes presupuestarios del actual gobierno, señalando que a julio el Ministerio de Obras Públicas solo había ejecutado el 40% de su presupuesto y Vivienda el 33%, lo que derivó en cesantía. Por otro lado, responsabilizó a las reformas del gobierno anterior de Gabriel Boric, mencionando la reforma previsional, la Ley de 40 horas, el aumento del salario mínimo y la Ley Karin como factores que encarecieron la contratación.
En materia de seguridad, aunque reconoció la disminución de homicidios y el ingreso de migrantes ilegales, Matthei advirtió que la baja en los crímenes podría deberse a que las bandas criminales ya conquistaron sus terrenos y ya no necesitan matar para ello. Contrastó esto con el programa de 12 puntos que ella propuso, el cual incluía inteligencia artificial en puertos y aeropuertos, y unidades especializadas en identificar bienes mal habidos de grupos criminales.
Finalmente, Matthei criticó la cerrada cultura organizacional del gobierno, asegurando que los Republicanos solo confían en Republicanos, omitiendo a expertos con trayectoria. "Hay ministerios llenos de gente muy joven, todos republicanos, pero sin experiencia política ni laboral", señaló. Respecto a su futuro, reveló que ha recibido ofertas para senadurías y gobernaciones, pero que por ahora se mantiene enfocada en el análisis político, económico y de seguridad, haciendo uso de su libertad al no ocupar cargos ejecutivos o legislativos para señalar lo que considera problemas reales del Estado.





