“A quienes pensaban que después de esto me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia: esto no va a pasar”. Con esta frase, la expresidenta Michelle Bachelet anunció su regreso a la política activa durante un acto en el Teatro Municipal de La Pintana, tras el cierre de su campaña por la Secretaría General de la ONU.
Este retorno ha abierto un debate interno en el Partido Socialista. Por un lado, sectores liderados por la senadora Paulina Vodanovic impulsan que Bachelet encabece las críticas a la gestión del presidente José Antonio Kast, aprovechando su estatura política y alta adhesión. Por otro lado, figuras como el diputado Daniel Manuchehri sostienen que los partidos deben asumir su responsabilidad política y formar nuevos liderazgos sin depender exclusivamente de la exmandataria.
A pesar de estas tensiones, Bachelet mantiene una alianza estrecha con el expresidente Gabriel Boric. Ambos coordinaron recientemente una acción inusual: la firma de una carta conjunta criticando la decisión de Kast de adherir al “Escudo de las Américas”. Aunque algunos sectores de la oposición intentan hacerlos competir por el liderazgo, sus entornos aseguran que mantienen una relación colaborativa y de contacto periódico.
En el evento de La Pintana, la popularidad de ambos fue puesta a prueba en un "aplausómetro" que resultó parejo, evidenciando que comparten el protagonismo en el escenario opositor. Mientras Boric opera desde su oficina en Bellavista, Bachelet ha instruido que su fundación, Horizonte Ciudadano, sirva como puente para la unidad del progresismo.
Aún no definen el rol exacto que jugarán en la contingencia nacional, pero su presencia ya altera el equilibrio de fuerzas entre el Partido Socialista y el Frente Amplio.
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