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“Esto no va a pasar”: El regreso de Michelle Bachelet a la política activa sacude al Partido Socialista

A pesar de la cercanía y complicidad que han cultivado en los últimos años, los dos expresidentes deberán enfrentar los tironeos de sus respectivos entornos para que disputen el liderazgo de la oposición, una batalla que, si fuera por ellos, evitarían dar.

“Esto no va a pasar”: El regreso de Michelle Bachelet a la política activa sacude al Partido Socialista

Con una frase contundente, la expresidenta Michelle Bachelet ha dejado claro que su retiro de la vida pública no está en los planes inmediatos. “A quienes pensaban que después de esto me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia: esto no va a pasar”, sentenció la exmandataria al cierre de su discurso en el Teatro Municipal de La Pintana. El acto, organizado por partidos de oposición y la fundación Horizonte Ciudadano, buscaba rendir un homenaje a Bachelet tras el fracaso de su candidatura a la Secretaría General de la ONU.

Si bien el mensaje fue recibido con ovaciones por los casi mil asistentes, sus palabras han detonado una serie de tensiones y debates internos, especialmente dentro del Partido Socialista (PS). El retorno de Bachelet a la política activa chilena ha reabierto una discusión sobre el rol que debe desempeñar, en un escenario donde diversas facciones del partido mantienen visiones contrapuestas sobre el liderazgo de la oposición.

Un elemento crítico en este retorno es el sentimiento de "revancha" hacia el gobierno de José Antonio Kast. Según fuentes cercanas a su entorno, existe un malestar manifiesto por la falta de apoyo recibido durante su campaña para la ONU. Esta atmósfera fue aprovechada por figuras como la senadora Paulina Vodanovic, timonel del PS, quien sugirió, entre bromas y seriedad, que sus adversarios deberían “juntar miedo” ante el significado de las palabras de la exmandataria.

Vodanovic es una de las principales impulsoras de que Bachelet asuma un rol protagónico en las críticas a la gestión del Presidente Kast. Para la senadora por el Maule, el expresidente Gabriel Boric se encuentra actualmente liderando la oposición casi sin contrapesos, una situación que incomoda al PS, el cual aspira a recuperar su posición de "primus inter pares" de la izquierda, condición que vio afectada durante el periodo de poder del Frente Amplio.

Sin embargo, no todos en el Partido Socialista comparten este entusiasmo. El diputado Daniel Manuchehri, cercano al exministro del Interior Álvaro Elizalde, ha manifestado que, si bien la voz de Bachelet es beneficiosa para Chile, no sería correcto que los partidos recurran a ella cada vez que carecen de una respuesta política propia. Para Manuchehri, la responsabilidad de construir proyectos colectivos y formar nuevos liderazgos recae en quienes hoy ostentan responsabilidades políticas y en los partidos mismos.

A pesar de los intentos de algunos sectores socialistas por hacerla competir por el protagonismo con Gabriel Boric, la relación entre ambos exmandatarios se mantiene sólida y colaborativa. Boric y Bachelet conservan una línea de contacto directa y periódica para intercambiar análisis. Esta alianza se manifestó recientemente en una acción inusual: el 24 de septiembre, ambos firmaron una carta conjunta criticando la decisión del Presidente Kast de adherirse al Escudo de las Américas, coalición impulsada por Donald Trump.

Este hecho es particularmente relevante ya que, desde el retorno a la democracia en 1990, no se habían registrado declaraciones conjuntas de expresidentes para cuestionar la política exterior de un gobierno vigente. Colaboradores cercanos a Bachelet admitieron sorpresa ante este paso, señalando que el tono de la carta reflejaba más el estilo de Boric que el de la exmandataria, quien tradicionalmente ha sido muy respetuosa de las facultades presidenciales, como ocurrió en su relación con el fallecido Sebastián Piñera.

Detrás de escena, se percibe una disputa de hegemonía entre el PS y el FA, que se refleja en un duelo en la "segunda división" opositora entre Paulina Vodanovic y Álvaro Elizalde. Mientras Vodanovic se vincula estrechamente con Bachelet, Elizalde mantiene un vínculo fuerte con Boric. Ambos son vistos como eventuales cartas presidenciales que aspiran al respaldo de sus respectivos referentes.

El evento en La Pintana no estuvo exento de complicaciones organizativas. Según miembros del equipo de Bachelet, la expresidenta se mostró inicialmente incómoda con la propuesta del acto. Tras rechazar opciones como el ex Congreso Nacional, finalmente aceptó la realización del encuentro en La Pintana el viernes anterior al evento, dejando al secretario general del PS, Arturo Barrios, con solo tres días para coordinar la logística.

A pesar de las tensiones internas en sus partidos, Boric y Bachelet mostraron una imagen de unidad absoluta durante el acto, llegando juntos en el mismo vehículo y compartiendo en primera fila. No obstante, el futuro rol de ambos en Chile sigue sin definirse. Mientras Boric opera desde su oficina en el barrio Bellavista y organiza su fundación, Bachelet ha instruido que Horizonte Ciudadano sea un puente para el diálogo y la unidad del progresismo, aunque el jaloneo de sus aliados políticos podría empujarla hacia una competencia directa por el liderazgo de la oposición.

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