La situación de inseguridad en el sur de Líbano ha experimentado un recrudecimiento significativo, con una serie de acciones militares ejecutadas por las fuerzas israelíes que se han concentrado principalmente en los distritos de Nabatieh, Tiro y Marjayoun. Según los reportes difundidos por la agencia ANN, las operaciones han combinado el uso de aviación de combate, artillería pesada y tácticas de demolición terrestre, afectando a diversas localidades residenciales y centros educativos.
En el distrito de Nabatieh, la ofensiva se manifestó a través de múltiples frentes. Aviones de combate israelíes llevaron a cabo dos ataques precisos contra la localidad de Kfar Tebnit. De manera simultánea, las zonas periféricas de Mifdoun y Zoutar al-Sharqiya fueron blanco de intensos bombardeos de artillería, lo que evidencia una presión militar constante sobre esta región. Además de los ataques aéreos y el fuego de artillería, la ANN informó sobre la ejecución de operaciones de demolición en las poblaciones de Aitaroun y Talousa, lo que sugiere una estrategia de destrucción de infraestructuras en puntos específicos del distrito.
Por su parte, el distrito de Tiro también ha sido severamente impactado. Las fuerzas de artillería israelíes bombardearon las localidades de Al-Mansouri y Majdal Zoun. En particular, Al-Mansouri registró una serie de explosiones de gran intensidad que fueron perceptibles no solo en el lugar de los hechos, sino también en la ciudad de Tiro y otras poblaciones aledañas del distrito. Corresponsales de la ANN en la zona informaron haber observado columnas de humo elevándose sobre áreas residenciales, lo que confirma la magnitud de los impactos en zonas donde habita la población civil.
El impacto sobre la infraestructura educativa ha sido un punto crítico en los últimos reportes. En la localidad de Al-Mansouri, una escuela pública sufrió daños considerables producto de un ataque anterior atribuido al Ejército israelí. Esta tendencia de afectación a centros de enseñanza se repitió en la localidad de Houla, perteneciente al distrito de Marjayoun. En este lugar, la ANN reportó una operación de demolición donde fuerzas israelíes utilizaron explosivos para destruir el edificio de una escuela privada, además de provocar incendios en diversas viviendas circundantes. Asimismo, en el distrito de Marjayoun, se registraron ataques directos contra la localidad de Al-Khiam.
Otras zonas también se vieron involucradas en la dinámica de ataques. Talousa y Bani Hayan fueron sometidas a bombardeos de artillería, sumando más presión sobre el tejido urbano y rural del sur del país.
Este incremento de la violencia resulta particularmente contradictorio dado el contexto diplomático reciente. Los incidentes se producen a pesar de la existencia de un acuerdo marco firmado entre Beirut y Tel Aviv el pasado 26 de junio. Dicho documento contempla un proceso de retirada gradual de las fuerzas israelíes del territorio libanés, permitiendo que el Ejército libanés se despliegue progresivamente en las zonas evacuadas para restablecer la soberanía y el control territorial. Sin embargo, las acciones reportadas en Nabatieh, Tiro y Marjayoun parecen distar de la implementación de los términos establecidos en dicho acuerdo.
El costo humano de este conflicto sigue aumentando de forma alarmante. De acuerdo con las cifras proporcionadas por las autoridades libanesas, el balance de víctimas desde el inicio de la ofensiva israelí, el 2 de marzo, asciende al menos a cuatro mil 386 personas muertas y 12 mil 407 heridos. A este trágico saldo se suma una crisis humanitaria masiva, con más de un millón de personas desplazadas de sus hogares, quienes huyen de los bombardeos y las demoliciones que continúan azotando el sur del país.





