A cuatro semanas de las elecciones, crece el nerviosismo interno en el Partido Republicano. Diversos legisladores de la Cámara de Representantes temen en privado que sus posibilidades de conservar la mayoría se estén desvaneciendo.
Según fuentes familiarizadas con las conversaciones, encuestas internas muestran una caída en los índices de aprobación del presidente Donald Trump, incluso en territorios tradicionalmente republicanos. Esto ha llevado a algunos sectores del partido a entrar en un "modo de contención", analizando retirar recursos de campañas que ahora consideran difíciles de ganar, incluyendo distritos en Iowa, Nueva Jersey y un escaño abierto en Nebraska.
Sin embargo, no hay un consenso total de pesimismo. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, se mantiene convencido de que conservarán la mayoría y no ha modificado su estrategia electoral. Asimismo, el brazo de campaña republicano destaca que mantienen una amplia ventaja en financiamiento y que están superando el gasto de los demócratas en la recta final.
A pesar de esto, factores económicos y geopolíticos han encendido las alarmas. El aumento del precio del diésel, la inflación persistente y el rechazo a la guerra con Irán son temas que, según los propios republicanos, escapan a su control. Esta incertidumbre también se extiende al Senado, donde deben defender escaños en estados como Kansas.
Ante un posible escenario adverso, la estrategia se centraría en limitar la mayoría demócrata al mínimo posible. El objetivo sería mantener la ventaja de Hakeem Jeffries por debajo de los diez escaños para dificultar la gobernabilidad el próximo año, replicando la estrecha mayoría que hoy enfrenta Johnson. Aunque confían en candidatos en Pensilvania y Nueva York, y cuentan con apoyo de comités independientes en Colorado, Kentucky y Montana, el panorama sigue siendo complejo.
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