En la víspera de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro intensificaron sus agendas en el Sudeste, concentrando sus esfuerzos en São Paulo y Minas Gerais.
Según analistas de CNN, el cierre de campaña ha estado marcado por una fuerte polarización. Lula basó su discurso en la defensa de la democracia y la soberanía frente a lo que describió como "barbarie y corrupción". Por su parte, Flávio Bolsonaro sostuvo que las instituciones han sido capturadas por su adversario, señalando una supuesta cercanía con el Supremo Tribunal Federal y el Congreso.
Aunque el porcentaje de indecisos es de solo el 3%, este grupo podría ser decisivo en una disputa tan ajustada. Para atraerlos, Flávio Bolsonaro ha optado por un discurso de pacificación, mientras que Lula ha propuesto medidas concretas como el fin de las apuestas y la eliminación de la escala laboral 6x1.
La abstención, que históricamente ronda el 20%, es una preocupación central, especialmente para el PT, que ha hecho llamados directos a los votantes mayores de 70 años. En contraste, el electorado joven se muestra más conectado con Flávio Bolsonaro. En Minas Gerais, estado clave, la disputa se divide regionalmente: el Valle del Jequitinhonha y la Zona de la Mata tienden al PT, mientras que el Sur y el Triángulo Mineiro se identifican con el bolsonarismo.
Finalmente, destaca el crecimiento del 31.8% de los votantes en el exterior desde 2022. Aunque representan solo el 0.6% del total, su peso es observado con atención, especialmente en Portugal y Estados Unidos. En los bastidores, ninguna de las campañas cree en una resolución inmediata y ambas ya trazan planes para un eventual segundo turno.
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