El escenario político de Brasil ha alcanzado su punto máximo de tensión este sábado, mientras el presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, y su principal contendiente, el senador Flávio Bolsonaro, llevaron a cabo masivas movilizaciones en el estado de São Paulo. Estas manifestaciones, realizadas justo antes de la votación programada para este domingo, han servido como una plataforma para que ambos aspirantes exhiban su músculo político en el principal colegio electoral del país.
El estado de São Paulo representa una pieza clave en la contienda electoral, ya que alberga a 34 millones de los más de 158 millones de brasileños habilitados para votar en los comicios presidenciales y legislativos. Debido a este peso demográfico y político, ambos candidatos decidieron centrar el cierre de sus actividades de campaña en esta región.
El oficialismo concentró sus esfuerzos en el núcleo urbano de la capital. Lula da Silva encabezó una caminata que inició en la emblemática Avenida Paulista y se extendió hasta una de las plazas principales de la ciudad. Durante el recorrido, el líder progresista avanzó a bordo de un camión de sonido, luciendo su característico sombrero Panamá. La atmósfera estuvo marcada por una multitud vestida de rojo que buscaba acercarse al vehículo para tocar al mandatario bajo un sol intenso.
Lula no estuvo solo en esta jornada; lo acompañaron Fernando Haddad, candidato a la gobernación del estado de São Paulo, así como las candidatas al Senado Marina Silva y Simone Tebet. En sus intervenciones, el mandatario instó a la ciudadanía a acudir a las urnas con tranquilidad, planteando la elección como una dicotomía clara: por un lado, la defensa de la democracia y la soberanía, y por el otro, lo que definió como "la barbarie y la corrupción".
Durante la manifestación, miles de simpatizantes portaron banderas y camisetas con el lema «Brasil es de los brasileños». Esta frase se ha convertido en un pilar de la gestión de Lula, especialmente tras la imposición de tarifas a las importaciones brasileñas por parte de Donald Trump, medida que se vinculó con el intento de torpedear el proceso judicial contra Jair Bolsonaro padre, quien fue condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.
El apoyo al mandatario fue reflejado en testimonios como el de Beatriz Pimenta, una joven de 24 años, quien manifestó que su voto es para Lula debido a su convicción en un Brasil soberano y su percepción de que el actual presidente es el político con mayor capacidad para evitar una intervención de Estados Unidos en el país. Por su parte, Lula utilizó sus redes sociales para responder a los sondeos que lo sitúan por debajo de su rival en el estado paulista, publicando una foto aérea de su caminata con la palabra «DataPovo», un juego de palabras directo hacia la encuestadora Datafolha.
En contraste, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), optó por una estrategia de movilización en el interior del estado. El senador encabezó una marcha de motocicletas, conocida como motociata, que recorrió el trayecto entre las localidades de Santa Bárbara d’Oeste y Americana, situadas a unos 130 kilómetros de la capital. En esta actividad estuvo acompañado por Tarcísio de Freitas, actual gobernador de São Paulo y candidato a la reelección.
La movilización de la derecha estuvo compuesta por miles de simpatizantes que utilizaron motos, autobuses y caravanas de automóviles, ondeando banderas brasileñas y desplegando pancartas de apoyo tanto para Flávio como para su padre. El clima de la marcha estuvo impregnado de reclamos por la libertad de quienes la multitud calificó como «presos políticos», grupo en el que se incluye al expresidente Jair Bolsonaro y a los condenados por el asalto a las sedes de los Tres Poderes en Brasilia ocurrido el 8 de enero de 2023.
La intensidad de la marcha fue evidente en las rutas adyacentes, donde miles de personas se agolparon en los puentes sobre la carretera, tocando bocinas y exhibiendo banderas desde sus vehículos. Tras el cierre en São Paulo, la campaña de Flávio Bolsonaro culmina este sábado por la tarde con otra marcha de motocicletas en Río de Janeiro, ciudad donde el candidato emitirá su voto el domingo en una escuela de la zona norte.
Respecto a las tendencias electorales, una de las últimas encuestas divulgadas el jueves indica que, para la primera vuelta, el líder progresista Lula da Silva obtiene un 45 % de los votos válidos, mientras que el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro alcanza el 40 %, excluyendo los votos blancos y nulos. De acuerdo con la normativa electoral, si ninguno de los dos candidatos logra obtener el 50 % de los votos válidos este domingo, la definición de la presidencia se trasladará a una segunda ronda electoral que se disputará el próximo 25 de octubre.





