Durante décadas, los submarinos fueron el punto débil de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China, pero hoy esa brecha se está reduciendo. El gigante asiático está transformando su fuerza submarina en uno de los componentes más importantes de su poder naval.
Aunque Pekín mantiene el secreto militar sobre el tamaño exacto de su flota, estimaciones de inteligencia indican que China dispone actualmente de unos 60 submarinos operativos. Según el análisis del Nuclear Threat Initiative, esta fuerza incluye seis submarinos nucleares estratégicos de la clase Jin, seis nucleares de ataque de la clase Shang y 48 submarinos de ataque diésel.
Esta evolución comenzó en los años 50 con asistencia soviética, operando modelos costeros ruidosos y con capacidades limitadas. El primer avance significativo ocurrió entre los 70 y 80 con la clase Han, que permitió operar a mayor distancia, y la clase Xia, el primer submarino nuclear equipado con misiles balísticos.
En las décadas posteriores, la cooperación con Rusia y la adquisición de submarinos clase Kilo aportaron tecnologías avanzadas en reducción de ruido y sonares. Esto impulsó el desarrollo nacional de las clases Song y Yuan, mejorando el sigilo y la propulsión. Actualmente, la clase Jin y sus misiles JL-2 y JL-3 han reforzado la capacidad de disuasión nuclear marítima.
El futuro apunta a los programas Tipo 095, la clase Sui, enfocada en reducir la firma acústica, y el Tipo 096, la clase Tang, diseñada para transportar misiles balísticos de mayor alcance y garantizar una respuesta nuclear.
Lo que Washington consideraba una amenaza secundaria ha cambiado. China está transitando de una fuerza destinada a la defensa de aguas cercanas hacia una capacidad de operar en aguas profundas y acompañar su creciente flota oceánica.
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