¿Quiénes acceden realmente a los escenarios y a las decisiones de la industria musical? A pesar de la rica tradición de compositoras e intérpretes, los datos revelan una persistente brecha de género que limita la visibilidad del arte femenino.
Una investigación de Ruidosa analizó 400 programaciones de festivales en Latinoamérica y Estados Unidos entre 2022 y 2024. Los resultados son reveladores: solo el 20% de las presentaciones fueron de mujeres solistas o bandas femeninas. Más crítico aún es que los proyectos liderados por mujeres ocuparon apenas el 0,4% de los espacios principales, mientras que los solistas hombres concentraron el 41%.
La desigualdad se extiende fuera del escenario. En los cargos directivos de empresas musicales latinoamericanas, solo dos de cada diez puestos están ocupados por mujeres, cifra que desciende al 9% en las empresas promotoras de música en vivo.
Este fenómeno es global. La Unesco advierte que mujeres y personas de género diverso enfrentan barreras en remuneraciones y liderazgo. En Chile, el Ministerio de las Culturas identificó obstáculos en funciones técnicas y composición, describiendo un "círculo vicioso de invisibilidad femenina" vinculado a estereotipos y dificultades asociadas a la maternidad.
Ante este diagnóstico, la diputada Nathalie Castillo impulsa el Boletín 15.649-34 para modificar la Ley de Fomento de la Música Chilena. Esta iniciativa, ya aprobada por la Cámara y pendiente en el Senado, propone una participación femenina mínima y progresiva en eventos, buscando alcanzar hasta un 30% en programaciones de diez artistas, además de incorporar formalmente la figura de la telonera chilena.
El desafío es garantizar que el talento encuentre oportunidades equitativas de acceso y reconocimiento para que los escenarios no sean espacios de segregación.
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