¿Recibiste una carta de la notaría sobre una herencia y decidiste ignorarla? Cuidado, porque el silencio no detiene el proceso y podría poner en riesgo tus ahorros personales.
Cuando fallece un familiar, el reparto de los bienes exige una decisión de todos los herederos. Si alguno decide no responder o ignorar las llamadas, los demás familiares tienen la opción de acudir a un notario para enviar una notificación formal y exigir una respuesta.
Según el artículo 1005 del Código Civil, el notario entregará un documento advirtiendo claramente lo que ocurrirá si no hay respuesta. A partir de la recepción, la persona tiene exactamente 30 días naturales para acudir a la notaría y manifestar si acepta la herencia o si renuncia a ella.
Aquí reside el peligro: si pasan los 30 días sin respuesta, la ley establece automáticamente que la herencia ha sido aceptada. Guardar silencio no bloquea el trámite; al contrario, la norma entiende que aceptas todo sin poner ninguna condición.
A esto se le conoce como aceptar la herencia de manera "pura y simple". Esto implica que tu patrimonio personal y el dinero que recibes del familiar fallecido se unen en uno solo.
El riesgo grave aparece cuando el fallecido tenía deudas con bancos, Hacienda o acreedores. Al no contestar el requerimiento notarial, pasas a hacerte cargo de todas esas obligaciones. Si el dinero o las propiedades heredadas no alcanzan para cubrir las deudas, los acreedores podrán reclamarte el pago utilizando tu propio dinero, tu nómina o incluso tu casa.
Por ello, la recomendación de los abogados es asesorarse cuanto antes ante una carta notarial y nunca dejar pasar el plazo de un mes, ya que puede tener consecuencias graves en la herencia.
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