El gasto de los hogares costarricenses destinado a la adquisición de bienes y servicios ha entrado en un proceso de enfriamiento. De acuerdo con los datos más recientes publicados por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), el consumo familiar ha registrado tres trimestres consecutivos de desaceleración desde finales del año 2025, evidenciando un cambio en la dinámica económica del país.
Según las cifras oficiales, entre abril y junio del 2026, el consumo de los hogares aumentó un 2,56% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este porcentaje representa el crecimiento interanual más bajo que se ha registrado desde el primer trimestre del 2023. La tendencia a la baja es clara al analizar el comportamiento del indicador en los últimos periodos: la desaceleración se inició en el cuarto trimestre de 2025 con un aumento del 4,05%, continuó en el primer trimestre de 2026 con un 3,52% y se acentuó en el segundo trimestre al llegar al 2,56%.
Para poner estas cifras en perspectiva, durante el periodo comprendido entre abril y junio de 2025, el gasto de los hogares había mostrado un incremento del 3,85% respecto al mismo lapso de 2024. En términos absolutos, el gasto total de las familias pasó de ¢8.304.532 millones en el segundo trimestre de 2025 a ¢8.517.070 millones en el segundo trimestre de 2026, lo que supone un incremento de ¢213.538 millones.
Daniel Ortiz, director ejecutivo de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), señaló que este comportamiento es una confirmación de la tendencia de desaceleración de la economía nacional. Ortiz destacó que existen diversos elementos que impulsan a las familias a ser más cautelosas con sus gastos, mencionando específicamente el incremento en los precios de los combustibles y el estancamiento que presenta el mercado laboral. Asimismo, explicó que los consumidores tienden a posponer sus compras en contextos de incertidumbre, ante el aumento de las tasas de interés internacionales, el deterioro de la confianza o periodos caracterizados por un bajo crecimiento económico.
Por su parte, Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, subrayó que se observa una desaceleración importante en la mayoría de los rubros que componen el consumo. El único sector que ha mostrado una aceleración es el de los bienes semiduraderos —que incluye calzado y prendas de vestir—, aunque aclaró que este grupo representa apenas el 6% del total del consumo. Cubero vinculó este fenómeno a una desaceleración generalizada de la economía costarricense, apoyada en otros indicadores como la actividad comercial y la recaudación tributaria.
El exmandatario del emisor señaló que la situación actual responde tanto a un entorno internacional complejo, marcado por conflictos en Medio Oriente, como a factores internos críticos. Entre estos últimos destacan la inflación negativa y la apreciación del colón frente al dólar. Ante este escenario, Cubero sugirió que es fundamental que el Banco Central implemente una política monetaria expansiva, dado que la inflación persiste por debajo del rango de tolerancia respecto a la meta del 3%.
El análisis detallado por rubros revela que los servicios, que constituyen la categoría más significativa del gasto familiar (alcanzando los ¢4.833.530 millones en el segundo trimestre de 2026), también se ralentizaron, pasando de un crecimiento del 4,28% en el primer trimestre a un 2,77% en el segundo. En cuanto a los bienes duraderos, como vehículos y electrodomésticos, el crecimiento fue del 3,43% en el segundo trimestre, una cifra considerablemente menor al 5,68% registrado entre enero y marzo. El gasto en este rubro fue de ¢486.185 millones, una reducción de ¢12.650 millones respecto al trimestre anterior. Cubero sugirió que, en el caso de los vehículos, podría estarse produciendo una normalización de las ventas tras un crecimiento fuerte en años previos.
En el sector de bienes no duraderos, como alimentos, bebidas y gasolina, el crecimiento fue del 2,35% en el segundo trimestre, situándose por debajo del 3,22% del primer periodo del año. El gasto en esta categoría descendió en ¢7.134 millones trimestralmente, cerrando en ¢2.647.612 millones entre abril y junio. Por otro lado, los bienes semiduraderos mostraron una ligera mejora, con una variación interanual del 3,29% frente al 2,42% del primer trimestre.
Desde el sector empresarial, Mauricio Rodríguez, presidente de la Cámara Costarricense de Restaurantes (Cacore), confirmó que han percibido un menor consumo, atribuido principalmente a una disminución en la visitación de los consumidores locales, más que a una caída en el gasto de los turistas extranjeros.
Finalmente, el impacto en la macroeconomía es evidente. El Producto Interno Bruto (PIB) para el segundo trimestre de 2026 fue de ¢13.492.494 millones, con un crecimiento del 2,45% interanual. De este total, el consumo de los hogares representa el 63%. Debido a que el crecimiento del PIB trimestral fue menor que el 3,94% del primer trimestre, el Banco Central ya ha revisado a la baja sus proyecciones para el cierre de 2026, estimando ahora un crecimiento económico del 3,4%, frente al 4,6% registrado en 2025. Del mismo modo, se prevé que el consumo de los hogares cierre el año con un crecimiento moderado del 2,9%.






