En un acto de profunda espiritualidad y sentido humanitario, el papa León XIV lideró una jornada de oración dedicada a las naciones que atraviesan situaciones complejas, haciendo un énfasis especial en la realidad de Venezuela. La actividad tuvo lugar en la Gruta de Lourdes, ubicada dentro de los Jardines Vaticanos, un espacio que sirvió de escenario para la iniciativa internacional denominada «Un millón de niños rezando el Rosario».
El encuentro contó con la participación activa de mil niños, quienes se congregaron en el Vaticano para unirse en una sola voz y elevar sus peticiones al cielo. Durante el desarrollo de la ceremonia, el pontífice dedicó una oración particular por Venezuela, en la cual solicitó formalmente la llegada de la esperanza, la instauración de la paz y la búsqueda del bienestar general para todas las familias que residen en el país suramericano.
En el marco de su mensaje dirigido tanto a los niños presentes como a los fieles que siguieron la actividad, el papa León XIV subrayó el valor fundamental de la oración. Para el Sumo Pontífice, rezar no es solo un acto religioso, sino un gesto concreto de fe y una herramienta de esperanza para aquellas naciones que se encuentran atravesando momentos difíciles. Bajo esta premisa, el líder de la Iglesia católica instó a los asistentes y a la comunidad global a mantener y fortalecer las plegarias compartidas, entendiendo que la unión espiritual puede brindar consuelo en tiempos de adversidad.
El mensaje del papa no se limitó únicamente a la situación venezolana, sino que integró una visión global del sufrimiento humano y la persecución. En una de las intervenciones más destacadas de la jornada, el pontífice pidió explícitamente: «Oremos por los niños de Ucrania, víctimas de la guerra; por las familias de Siria, Líbano y Tierra Santa, obligadas a abandonar sus hogares; por los cristianos perseguidos en Pakistán y en otros lugares; y por las familias en Cuba y Venezuela, para que no pierdan la esperanza». Con estas palabras, el papa puso de relieve la vulnerabilidad de los niños y las familias en diversas latitudes, vinculando la crisis de Venezuela con otros contextos de conflicto y desplazamiento forzado.
La iniciativa «Un millón de niños rezando el Rosario» es una propuesta que se promueve anualmente a escala mundial. Esta actividad es impulsada por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), cuyo objetivo primordial es unir a niños provenientes de diversos continentes. La finalidad de este esfuerzo coordinado es elevar oraciones conjuntas que aboguen por la paz universal y promuevan la unidad entre los pueblos, superando las barreras geográficas y culturales a través de la fe.
Hacia el cierre de la actividad, el papa León XIV expresó su gratitud hacia los sectores de la sociedad venezolana que se hicieron presentes de manera espiritual en el encuentro. El pontífice agradeció específicamente la participación de las parroquias, los colegios y las familias venezolanas que se sumaron a esta jornada de oración desde sus localidades, reconociendo el esfuerzo de quienes buscan la paz para su nación.
Para finalizar la ceremonia, el papa renovó su bendición para toda la feligresía presente y ausente. En un exhorto final, pidió a los fieles sostener el valor del amor desde los núcleos fundamentales de la sociedad, que son los hogares y las instituciones educativas. El pontífice enfatizó que es imperativo cultivar la solidaridad y mantener viva la fe, especialmente cuando se debe enfrentar la adversidad, reafirmando que estos valores son el camino para superar las dificultades actuales.





