A pocos días de que Brasil acuda a las urnas este domingo, el panorama electoral muestra un ligero desplazamiento en las preferencias del electorado. Según la más reciente encuesta publicada este jueves por el Instituto Datafolha, el actual presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, ha logrado ampliar levemente su ventaja competitiva frente a su principal adversario, el senador de ultraderecha Flávio Bolsonaro.
De acuerdo con los datos proporcionados por la encuestadora, que para sus cálculos excluye los votos blancos y nulos para centrarse en los votos válidos, el líder progresista se posiciona actualmente con un 45 % de las intenciones de voto. Por su parte, Flávio Bolsonaro alcanza un 40 %, manteniendo una distancia de cinco puntos porcentuales que coloca al mandatario en una posición más favorable de cara a la primera vuelta de los comicios.
Esta tendencia al alza para el candidato progresista se hace evidente al contrastar estos resultados con el sondeo anterior realizado por el mismo Instituto Datafolha hace una semana. En aquella medición, Lula da Silva contaba con un 43 % de los apoyos, lo que representa un incremento de dos puntos porcentuales en el último periodo. En sentido similar, aunque con un crecimiento menor, Flávio Bolsonaro había registrado un 39 % en la encuesta previa, sumando un punto porcentual en la medición actual.
Más allá de la polarización entre los dos candidatos principales, el sondeo detalla la situación de otras figuras políticas que compiten en la contienda, aunque se encuentran significativamente rezagadas en la carrera electoral. El psiquiatra y autor de libros de autoayuda Augusto Cury obtiene un 4 % de las preferencias. Le siguen el exgobernador de derecha Ronaldo Caiado y el activista antisistema Renan Santos, quienes registran ambos un 3 % de las intenciones de voto, quedando relegados a una posición marginal frente al duelo entre Lula y Bolsonaro.
El análisis de la encuesta también proyecta un escenario para una posible segunda vuelta, la cual se llevaría a cabo el próximo 25 de octubre en caso de que ningún candidato logre obtener la mayoría absoluta de los apoyos este domingo. En este hipotético escenario, la brecha entre los contendientes se reduce considerablemente: Lula da Silva recibiría el 48 % de los votos, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzaría el 45 %. Esta diferencia es interpretada técnicamente como un empate, dado que los márgenes se estrechan significativamente en el enfrentamiento directo.
Un dato revelador sobre la percepción ciudadana es el nivel de rechazo que generan ambos líderes. El estudio señala que tanto el actual presidente como el senador de ultraderecha comparten el mismo índice de antipatía, con un 45 % de los encuestados asegurando que, bajo ninguna circunstancia, emitirían su voto por alguno de los dos candidatos.
La fase final de la campaña electoral se ha visto empañada por una intensa batalla de desinformación y noticias falsas. Uno de los puntos de mayor fricción ha sido la religión, un factor determinante en la sociedad brasileña. Recientemente, circuló una noticia falsa que acusaba al candidato ultraderechista, quien profesa la fe evangélica, de pretender retirar el título de santa patrona de Brasil a la Virgen de Aparecida, una figura profundamente venerada por los católicos del país.
Ante estas acusaciones, Flávio Bolsonaro ha desmentido categóricamente la información y ha recurrido a los tribunales para solicitar la retirada de las publicaciones que difunden este rumor. No obstante, el presidente Lula ha capitalizado esta controversia, utilizando el rumor para posicionarse públicamente como el defensor de la Virgen de Aparecida y atraer así la simpatía del electorado católico.
Por otro lado, la estrategia de ataque de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se ha centrado en el uso de redes sociales. El candidato de ultraderecha ha difundido publicaciones en las que utiliza declaraciones del actual mandatario sacadas de contexto para acusarlo de fomentar el abuso de menores, intensificando así la agresividad del discurso político en los días previos a la jornada electoral.






