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Zelda y Gillian completan la excavación subacuática del North East Link en Melbourne

Entenda como tuneladoras EPB de 15,6 metros controlaram o terreno saturado enquanto avançavam sob o rio Yarra, em Melbourne.

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Zelda y Gillian completan la excavación subacuática del North East Link en Melbourne

Dos megaescavadeiras de 4.000 toneladas han completado la travesía por el subsuelo de Melbourne, finalizando la excavación subacuática de los túneles rodoviarios más grandes del estado de Victoria. Las máquinas, denominadas Zelda y Gillian, han atravesado el tramo situado bajo el río Yarra, manteniendo la excavación confinada debajo del leito fluvial durante todo el proceso.

La complejidad de operar bajo un cuerpo de agua implica enfrentar desafíos físicos constantes. Para ilustrar el problema, se puede comparar la situación con el intento de cavar un agujero en la arena mojada de una playa: el agua y la tierra tienden a entrar inmediatamente por los laterales del agujero. En las obras subterráneas bajo ríos, la presión del agua intenta empujar el lodo hacia el interior del túnel en el mismo instante en que la broca avanza. Este equilibrio crítico entre la fuerza del suelo y la capacidad de contención se define técnicamente como soporte por presión balanceada de tierra.

Para solventar este desafío, las tuneladoras Zelda y Gillian operaron bajo el modo Earth Pressure Balance (EPB). Este sistema permite aplicar una presión frontal precisa para contener la entrada de agua. A través de este mecanismo, el material excavado se transforma en una masa densa e impermeable que actúa como barrera contra el agua del río Yarra, permitiendo que, simultáneamente, se instalen los anillos de concreto prefabricado que darán estructura al túnel.

El proyecto North East Link, diseñado por la agencia Victoria’s Big Build, presenta dimensiones monumentales. La infraestructura ha sido proyectada para albergar tres carriles de tráfico en cada sentido, lo que exigió la fabricación de máquinas TBM (Tunnel Boring Machine) adaptadas a una geotecnia compleja. Cada conjunto de maquinaria posee una extensión total de aproximadamente 90 metros, lo que incluye la rueda de corte frontal, los motores hidráulicos y el sistema trasero encargado de la alimentación de los anillos de concreto.

En cuanto a su funcionamiento operativo, la broca frontal de 15,6 metros gira continuamente para cortar tanto la roca como el suelo argilloso. El avance de la máquina es impulsado por gatos hidráulicos que empujan la estructura hacia adelante, apoyándose en el último anillo de concreto instalado. Inmediatamente detrás del escudo protector, un brazo robótico se encarga de elevar y posicionar los segmentos de concreto de alta resistencia con una precisión milimétrica.

Para garantizar la estabilidad total de la estructura y evitar filtraciones, se utiliza una argamassa expansiva compuesta de cemento y silicato. Esta mezcla es inyectada bajo alta presión en el espacio existente entre el suelo y el concreto recién instalado. Este sellado inmediato consolida el túnel antes de que la máquina avance un solo metro adicional.

La fase de excavación concluyó formalmente con la llegada de la tuneladora Gillian al pozo final ubicado en Bulleen, cerrando así el recorrido que había sido iniciado previamente por la TBM Zelda. Esta operación final requirió el rompimento controlado de paredes de concreto armado, las cuales habían sido preparadas previamente con sensores geotécnicos para monitorear el proceso.

Durante toda la obra, los equipos de ingeniería de la empresa contratista Clough y del consorcio Spark North East Link mantuvieron un monitoreo constante del alineamiento mediante láser hasta la salida de las brocas.

El proyecto ha seguido estrictamente las directrices internacionales de tunelamiento bajo cuerpos de agua, incluyendo la norma australiana AS 1726 para la investigación geotécnica y las recomendaciones de la ITA-AITES. Estas normativas imponen límites rigurosos sobre la variación de la presión en el frente de excavación. Para cumplir con estos estándares, se implementó el uso de sensores piezométricos continuos y el análisis de la turbidez del agua, medidas diseñadas para evitar fracturas hidráulicas en el leito del río y asegurar que las estructuras urbanas situadas sobre el túnel permanezcan estables.

Finalmente, se destaca que cualquier intervención que implique excavaciones profundas, contención de taludes u obras cercanas a ríos y lençoles freáticos requiere la gestión directa de un ingeniero geotécnico. Este profesional es el único capacitado para calcular la presión del suelo y definir el sistema de soporte correcto. La ausencia de un laudo geotécnico y de un acompañamiento especializado en este tipo de obras puede provocar colapsos de tierra y accidentes graves, ya que el dimensionamiento de las estructuras subterráneas depende estrictamente de ensayos de suelo y de la responsabilidad técnica registrada.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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