La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha otorgado la aprobación del protocolo para el primer ensayo clínico centrado en el uso de células CAR-T que han sido manufacturadas íntegramente dentro del territorio mexicano. Este avance representa un paso significativo en la capacidad biotecnológica del país, al permitir la implementación de terapias celulares avanzadas producidas localmente.
El estudio clínico aprobado tiene como objetivo principal evaluar tanto la seguridad como la eficacia de esta terapia avanzada. El grupo de estudio estará compuesto por pacientes adultos que hayan sido diagnosticados con leucemia linfoblástica aguda (LLA), específicamente aquellos que se encuentren en fases recidivantes o refractarias, es decir, casos en los que la enfermedad ha regresado después de un periodo de remisión o que no han respondido a los tratamientos convencionales.
La responsabilidad de conducir esta investigación recaerá en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la cual operará el proyecto a través del Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González”. Un aspecto fundamental de este ensayo es que la institución asumirá la totalidad del proceso técnico y clínico. Esto implica un ciclo completo de producción y aplicación que comienza con la extracción de los linfocitos del propio paciente, continúa con su modificación genética en laboratorio, pasa por estrictos controles de calidad y finaliza con la administración clínica de las células modificadas al paciente.
Con la obtención de este aval regulatorio por parte de la Cofepris, México se posiciona en el grupo de naciones que han impulsado la producción interna de biotecnología celular avanzada. Este camino ya ha sido transitado por países como España, Brasil e India, los cuales han fomentado la fabricación local de estos tratamientos con el objetivo primordial de reducir los costos operativos y expandir el acceso a terapias de alta complejidad que, de otro modo, serían difíciles de obtener para gran parte de la población.
Además de la búsqueda de una alternativa terapéutica que resulte costo-efectiva, esta iniciativa tiene una implicación normativa profunda. El desarrollo y la ejecución de este ensayo sentarán las bases técnicas necesarias para que México pueda desarrollar un marco normativo específico y detallado para los medicamentos de terapias avanzadas, proporcionando una estructura legal y sanitaria para futuros desarrollos similares.
Para comprender la relevancia de este estudio, es necesario analizar la naturaleza de la enfermedad que busca combatir. La leucemia linfoblástica aguda es un tipo de cáncer hematológico caracterizado por un crecimiento rápido que afecta directamente la sangre y la médula ósea. Esta patología se produce cuando el organismo genera un exceso de glóbulos blancos inmaduros, conocidos como linfoblastos. Esta sobreproducción anómala impide que la médula ósea produzca las células sanguíneas saludables necesarias para el funcionamiento normal del cuerpo.
En los pacientes diagnosticados con LLA en estado recidivante o refractario, los síntomas suelen estar estrechamente asociados a la falla en la función de la médula ósea. Actualmente, las opciones de tratamiento convencionales para estos casos abarcan esquemas de quimioterapia, que pueden ser intensivos o no intensivos, así como el uso de terapias dirigidas y el trasplante de células madre. Sin embargo, para aquellos pacientes que agotan todas estas líneas terapéuticas, las opciones disponibles resultan sumamente limitadas.
Es precisamente en este escenario de necesidad clínica donde cobra relevancia la terapia con células T con receptor antigénico quimérico (CAR-T). Este enfoque permite reprogramar las células inmunitarias del paciente para que puedan reconocer y atacar las células cancerosas de manera más eficiente.
El ensayo, identificado como CARLLA-B1 y llevado a cabo en el Hospital Universitario de la UANL, continuará en su fase experimental. Durante esta etapa, se evaluará la seguridad y la eficacia preliminar en un grupo selecto de adultos que cumplan estrictamente con los criterios establecidos en el protocolo de investigación aprobado.






