Una compleja situación legal ha trascendido el ámbito del espectáculo para trasladarse a los tribunales de justicia. Ignacia Michelson, reconocida figura de diversos programas de realidad y modelo, ha iniciado acciones legales formales en contra de Sebastián Uribe, quien se desempeña como el director del certamen Miss Universo Viña del Mar. La acción judicial consiste en una querella presentada por el delito de amenazas, la cual ha generado una serie de contradicciones públicas entre lo declarado por la afectada y los registros oficiales del Poder Judicial.
Los hechos comenzaron a tomar visibilidad pública luego de que el portal de entretenimiento Glamorama informara, a través de su cuenta oficial de Instagram, sobre la existencia de este proceso legal. Ante la difusión de la noticia, Ignacia Michelson utilizó la misma plataforma social para desmentir categóricamente la información. En su declaración pública, la modelo aseguró: “Eso es mentira. Estoy preocupada de otra cosa”, intentando así distanciar su imagen de la acción judicial mencionada por el medio de comunicación.
Sin embargo, la versión proporcionada por la modelo contrasta directamente con los datos contenidos en la plataforma del Poder Judicial. Según los registros oficiales, la querella fue presentada formalmente el pasado 20 de septiembre ante el 8.º Juzgado de Garantía de Santiago. Tras el análisis correspondiente de los escritos y los fundamentos legales presentados por la defensa de Michelson, el tribunal declaró la acción como admisible el día 25 de septiembre, validando así el inicio del proceso judicial contra Sebastián Uribe.
El documento legal detalla una serie de eventos que habrían ocurrido durante la participación de Ignacia Michelson en el concurso Miss Universo Chile. De acuerdo con la querella, Sebastián Uribe habría emprendido una suerte de “campaña de hostigamiento” dirigida específicamente hacia la modelo. Este acoso no solo se habría manifestado en el ámbito profesional, sino que habría escalado hacia agresiones verbales y personales.
En el escrito presentado ante el juzgado, se acusa al denominado “missólogo” de haber utilizado palabras de grueso calibre para referirse a Michelson. Más allá de los insultos, la querella expone que Uribe habría realizado acusaciones graves y difamatorias contra la modelo, señalándola presuntamente de haber ejercido el comercio sexual, lo que agrava el contenido del hostigamiento denunciado.
Uno de los puntos más críticos de la acción legal se centra en la naturaleza de las comunicaciones recibidas por la querellante. Según el documento, Sebastián Uribe habría dirigido a Ignacia Michelson una serie de comunicaciones calificadas como “amenazas graves”. Estas interacciones se habrían concretado a través de la aplicación de mensajería WhatsApp, utilizando para ello múltiples dispositivos telefónicos con el fin de mantener el contacto o presionar a la modelo. Además de los mensajes escritos, la querella menciona la existencia de llamadas telefónicas directas, en las cuales Michelson afirma haber reconocido “en forma inequívoca la voz de Sebastián”.
La gravedad de las acusaciones alcanza su punto máximo al detallar el contenido de dichas amenazas. La querella sostiene que Uribe habría emitido amenazas de muerte explícitas contra la modelo. Según el relato legal, estas advertencias estaban condicionadas a una exigencia clara: Ignacia Michelson debía retirarse del concurso de belleza y, posteriormente, abandonar el país.
Ante la gravedad de estos hechos y el temor fundado por la integridad física de su representada, el abogado de Michelson no solo solicitó la apertura de la investigación penal, sino que también solicitó al 8.º Juzgado de Garantía de Santiago la aplicación de una medida cautelar específica. Se ha pedido formalmente que se dicte el arraigo nacional para Sebastián Uribe, con el objetivo de impedir que el imputado pueda salir del territorio chileno mientras se desarrolla el proceso judicial y se esclarecen los hechos denunciados.





