Estados Unidos ha completado la retirada de sus tropas de Irak, poniendo fin a una presencia militar que se extendió durante dos décadas.
La Guardia Revolucionaria de Irán ha calificado este movimiento como una "victoria histórica" y lo ha descrito como el "preludio" de la salida total de Estados Unidos de la región de Oriente Próximo. Según un comunicado recogido por la agencia Mehr, Teherán sostiene que esta salida no fue producto de negociaciones, sino de la determinación y la resistencia de una nación que se mantuvo firme.
Desde la perspectiva iraní, la intervención estadounidense no aportó seguridad, sino que fue la fuente de inestabilidad y terrorismo en la zona. Para respaldar esta postura, la Guardia Revolucionaria señaló que, tras 20 años de ocupación, Estados Unidos registró cerca de 5,000 bajas oficiales y un coste de 4,000 millones de dólares, calificando el resultado como una "derrota estrepitosa y vergonzosa". Asimismo, advirtieron a la población iraquí sobre posibles complots urdidos por Washington y sus aliados para generar nueva inseguridad.
Por su parte, el proceso de retirada fue programado y pactado con el gobierno iraquí. El primer ministro, Alí al Zaidi, ha celebrado el inicio de una "nueva era" para su país. En este contexto, Al Zaidi invitó a los grupos armados que participaron en la seguridad nacional, integrados principalmente en las Fuerzas de Movilización Popular —que incluyen milicias proiraníes—, a formar parte del corazón del Estado en lugar de permanecer fuera de él.
Este cierre de ciclo marca un cambio significativo en la dinámica geopolítica de la región, mientras Irak busca consolidar su independencia y seguridad interna.
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