Las autoridades portuguesas han tomado la decisión de retirar el estatus de testigo protegido a Rui Pinto, la figura central y fundadora de Football Leaks. El informante de 37 años, cuyos filtrados fueron determinantes para exponer el funcionamiento interno de las finanzas del Manchester City, se encuentra ahora en una posición de vulnerabilidad jurídica y personal, habiendo recibido la recomendación oficial de extremar las precauciones respecto a su seguridad y su actividad en las plataformas digitales.
Según ha informado The Guardian, la revocación de esta condición estatal ocurre años después de que Pinto ingresara en el programa de protección en 2020. En aquel momento, el hacker facilitó a la policía el acceso a millones de archivos confidenciales que revelaban irregularidades en el mundo del fútbol. A pesar de que en abril pasado Pinto fue víctima de una agresión física en Lisboa, que le provocó un moratón en la ceja, la policía local ha determinado de manera controvertida que la amenaza actual contra su integridad es baja.
Como consecuencia de esta decisión, los funcionarios han aconsejado al portugués que limite estrictamente el uso de sus redes sociales y que permanezca alerta durante sus interacciones con el entorno familiar. Esta retirada abrupta de la seguridad coincide temporalmente con el reciente fallo de la Premier League, que ha declarado al Manchester City culpable de 114 cargos financieros. Es importante destacar que la filtración inicial de datos realizada por Pinto y compartida con el medio Der Spiegel en 2018 fue el catalizador principal de una investigación que se ha extendido durante nueve años sobre las prácticas contables del club del Etihad.
Tras el histórico veredicto emitido el pasado martes contra el equipo inglés, Rui Pinto utilizó sus redes sociales para lanzar una dura crítica contra la cúpula del club. El informante calificó la resolución como una «decisión histórica para el fútbol inglés» y denunció que los ejecutivos del Manchester City actuaron con total impunidad durante casi una década. En una publicación a través de la plataforma X, Pinto afirmó que, desde el principio, el club demostró una falta total de respeto por las reglas, por los organismos reguladores, por la integridad de la competición, por los demás clubes y, especialmente, por los aficionados. Según sus palabras, «años y años de trampas, mentiras y manipulación por fin tendrán consecuencias».
La diatriba de Pinto no se limitó al club inglés. El informante también arremetió contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, recordando su etapa como secretario general de la UEFA. Pinto alegó que Infantino evitó deliberadamente los cauces adecuados para proteger tanto al Manchester City como al Paris Saint-Germain de sanciones europeas severas en el año 2014. En un tono severo, Pinto publicó que, dada la trayectoria de Infantino, este se ha convertido en un «cáncer para el fútbol» y que no debería formar parte del futuro del deporte.
Rui Pinto continúa siendo una figura divisiva. Mientras que los defensores de la transparencia lo elogian por destapar una manipulación financiera generalizada, el informante cuenta con antecedentes penales. En septiembre de 2023, fue condenado en Portugal a cuatro años de prisión, pena que fue suspendida, por delitos de intento de extorsión, acceso ilegal a datos y violación de correspondencia.
A nivel deportivo, las revelaciones de Pinto han sacudido los cimientos del fútbol mundial. Aunque el Manchester City logró que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) revocara en 2020 una sanción de la UEFA que lo excluía de la Liga de Campeones, el club no pudo evitar el escrutinio a nivel nacional. La Premier League dictaminó que el gigante inglés disfrazó más de 900 millones de libras esterlinas en financiación a través de contabilidad fraudulenta y contratos comerciales «falsos».
Actualmente, el Manchester City se encuentra en una carrera contra el reloj para impugnar esta resolución. El club tiene como fecha límite el viernes 2 de octubre para presentar formalmente su recurso contra los veredictos de culpabilidad. Mientras se aguardan los castigos finales, Rui Pinto deberá enfrentar su nueva realidad sin el respaldo de la protección estatal, manteniendo su seguridad bajo el intenso escrutinio público.






