Una silla vacía marcará el debate presidencial en Brasil. El presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, ha rechazado participar en el encuentro televisivo organizado por la red Globo, programado para este jueves, apenas tres días antes de los comicios.
Mientras que los otros cuatro aspirantes ya confirmaron su asistencia, el líder progresista optó por una estrategia de contraprogramación: dará una entrevista en el pódcast ‘Flow’ a través de YouTube, la cual iniciará 45 minutos antes del debate. Esta no es la primera vez que se evita el encuentro; dos debates previos fueron cancelados debido al rechazo de los dos candidatos favoritos.
Esta decisión ocurre tras un directo reto del senador Flávio Bolsonaro, quien confirmó su presencia en el evento de Globo y llamó públicamente a Lula a debatir, asegurando que quiere "restregarle la verdad en la cara" y demostrar que su proyecto de Brasil es mejor.
Desde el Partido de los Trabajadores explican que Lula, al ser el único aspirante de izquierda, temía convertirse en el blanco de los ataques de los otros cuatro candidatos, quienes representan corrientes de centroderecha o derecha conservadora.
El escenario electoral refleja una polarización extrema. Los sondeos muestran un empate técnico en la primera vuelta, con un 40 % para Lula y un 36 % para Bolsonaro. En caso de requerirse una segunda vuelta el próximo 25 de octubre, la brecha sigue siendo mínima: un 47 % de intención de voto para el líder progresista frente al 45 % de su rival.
La red Globo ha confirmado que, a pesar de la ausencia del mandatario, dejará el asiento asignado a Lula vacío durante la transmisión del debate.
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