California ha tomado una medida drástica para regular el equipo utilizado por las fuerzas del orden en operativos migratorios. El gobernador Gavin Newsom firmó la ley AB 2760, la cual prohíbe la posesión y el uso de guantes con descargas eléctricas dentro del estado.
Estos dispositivos, descritos como instrumentos de "cumplimiento por dolor", funcionan de manera similar a un taser, aunque operan con un voltaje menor y requieren contacto directo con la persona. La prohibición es amplia: abarca a policías municipales y de condado, agencias estatales de seguridad y agentes federales que operen en California, incluyendo específicamente a los agentes de ICE.
A través de un comunicado, el gobernador Newsom señaló que California busca reforzar la transparencia, la rendición de cuentas y la supervisión en torno a la aplicación de las leyes migratorias, estableciendo estándares claros para las prácticas policiales y el equipamiento permitido en su territorio.
En cuanto a los plazos, la norma entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y expira el 1 de enero de 2030. Como parte del proceso, el Departamento de Justicia de California deberá entregar un informe sobre la seguridad de estos dispositivos antes de enero de 2029, análisis que servirá para definir si la medida se mantiene, se modifica o se elimina.
Sin embargo, la efectividad de la ley frente al gobierno federal es incierta. Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional indicó que la agencia no acatará esta prohibición estatal, argumentando que la aplicación de las leyes de inmigración es una responsabilidad federal clara bajo la Constitución y la Cláusula de Supremacía. Esta postura sugiere que podrían surgir disputas judiciales sobre la autoridad de California para regular el equipo usado por el personal federal.
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