¿Cuánto invertirías para evitar un pago de 14 mil millones de dólares? Para Sergey Brin, cofundador de Google, la respuesta fue destinar 102 millones de dólares para intentar derrotar la Proposición 40 en California.
Esta medida propone un impuesto único del 5% sobre los activos totales de los residentes con un patrimonio superior a los mil millones de dólares. De aprobarse, Brin enfrentaría un impacto masivo, considerando que su fortuna se estima en unos 270 mil millones de dólares.
La batalla se ha convertido en una de las contiendas políticas más costosas del país. Los grupos opositores, financiados por Brin y otros líderes de Silicon Valley como Peter Thiel y Patrick Collison, han gastado casi 100 millones de dólares en publicidad. En contraste, los defensores de la medida han invertido solo unos cientos de miles de dólares.
Quienes impulsan el impuesto argumentan que es una respuesta necesaria a los recortes de fondos federales, buscando cubrir un déficit anual de 20 mil millones de dólares que amenaza el programa de salud Medi-Cal. Estiman que la recaudación podría alcanzar los 100 mil millones de dólares.
Sin embargo, la resistencia es fuerte. Líderes tecnológicos amenazan con trasladar sus empresas y residencias fuera del estado. El propio Brin comparó el impuesto con la sociedad socialista de la Unión Soviética, de la cual huyó en 1979. Incluso el gobernador Gavin Newsom se ha expresado en contra, defendiendo en su lugar un impuesto mínimo a multimillonarios a nivel nacional.
Las encuestas muestran una votación reñida, con niveles de apoyo que oscilan entre el 41% y el 52%. Si la Proposición 40 triunfa, el profesor Emmanuel Saez sugiere que sería un "punto de inflexión histórico" y un modelo para otros estados. De lo contrario, marcaría una victoria clave para los megadonantes de la era tecnológica.
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